By Maripaz Estrada
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Maripaz Estrada / Opinión

“En los años por venir tendrán la oportunidad y responsabilidad de cambiar el mundo, para que sea un lugar mejor, un lugar más seguro, un lugar más saludable”.

Con este mensaje de Céline Dion, se inauguró la 67° Asamblea General de la Federación Internacional de Asociaciones de Estudiantes de Medicina – IFMSA, por sus siglas en inglés, el pasado 02 de agosto. Más de 900 estudiantes de más de 100 países de todo el mundo se reunieron durante una semana en Montreal Canadá para discutir acerca de la salud global. En especial sobre “Salud más allá de los hospitales”, en el marco de la temática de la responsabilidad social. Donde una de las finalidades era tratar temas como el cuidado del medio ambiente y prevención del cambio climático; así como la búsqueda del cumplimiento de los derechos humanos a través de la educación médica.

Desde ese día, la frase de invitación de Céline Dion a construir un mundo mejor, resuena en mi mente. Es increíble ser testigo y parte de un movimiento de jóvenes estudiantes que, como tú y yo, van un paso más adelante al salir de su zona de confort y que buscan realizar una transformación de la realidad en la que viven. En la que la base de ésta sea la multiculturalidad y pluralidad de las sociedades. En donde se acorten las desigualdades sociales y se busque la extensión de la cobertura universal de salud.

Creo que más allá de describir las actividades llevadas a cabo en esta asamblea, este artículo en particular lleva un tinte de sentimentalismo, de pensamientos encontrados y de gratificación.

Así que esta columna está dedicada para todos aquellos que sueñan y luchan por un mundo más humano, digno, donde exista salud universal, para todos y todas, sin distinción alguna; un mundo con igualdad de oportunidades. Por todos esos jóvenes y futuros profesionales críticos, proactivos y consientes. Que sacrifican horas de descanso y sueño, no sólo para dedicarse a estudiar, sino para buscar un mundo más incluyente. Donde se respeten los derechos, se abrace la diversidad; y se acepten diferentes formas de pensar, distintas culturas, creencias, estilos de vida y formas de actuar.

Esto también va por los amigos, a quienes ya conocíamos y con los cuales los lazos se estrecharon durante estos días y por las nuevas amistades que se formaron. Por todas las risas, aventuras, secretos y aprendizajes obtenidos. Es un agradecimiento por todas aquellas veces que nos sentíamos perdidos, pero alguien más nos tomó de la mano y nos enseñó, no solo cómo se desenvolvía el entorno, sino a abrir nuestra mente a distintas ideas. A expandir nuestro criterio y derribar nuestros prejuicios.

En especial es una muestra de admiración por todos los sueños de cada uno de los futuros doctores ahí presentes y de los estudiantes de medicina de los países a los que representaban, porque sin ese deseo de vivir en un mundo mejor nada de esto sería posible ni valdría la pena.

Tal vez no soy capaz de expresar en palabras lo que esta experiencia y lo que IFMSA significa para mí. Probablemente mientras leas estas líneas, creerás que sólo son cientos de palabras bonitas, pero para aquellos que lo han vivido sabrán que esta experiencia es única en la vida. Porque, al final, cuando regresas a casa, nada vuelve a ser como antes ya que tu vida ha sido marcada por personas que inspiran a no darse por vencido, por vivencias singulares y aprendizajes invaluables.

Así como cerró Celine Dion, quiero repetir “hope that your hearts will go on for a very long time” con el deseo, la búsqueda y lucha de un mundo mejor.

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