/Por: Zwanzig Cuando te conocí, mi corazón latía a mil por hora. Escuchabas mi llanto, la agonía por querer sentir tu calor, la desesperación por sentir tus brazos abrazándome fuertemente, como solo tú… como solo tu madre, podrías abrazarme.   No necesité nada en este mundo porque lo tenía todo. Todo lo tenía contigo a...