Cris Figueroa/ Un colibrí ha dejado el puerto; en su ramita seca se ha ido a navegar. Nadie advirtió que dejó de cantar, dejó de aletear, porque él desea volver a empezar. Nadie notó que el huracán le arrancó sus plumas y ahora ya no sabe cómo mover sus alas para que brillen y reflejen al mar. Un colibrí ha dejado el...