Tenía una de esas miradas kilométricas, que al dirigirte una pareciera venir de algún lugar lejano, como si su mente se encontrara a miles de kilómetros. Parecía ocultar tanto detrás de esos ojos, una tristeza disimulada que disfrazaba con sus palabras. No sonreía seguido, mas al hacerlo, era una sonrisa que iluminaba...

 André de Suremain Grajeda/ Llegué caminando vagamente. Ahí en la esquina me esperaba el café de siempre, como bus en la parada. No miraba caras, no buscaba a nadie… no esperaba nada. Con las manos metidas entre aquel sobrio saco que compré en un ayer que olvidé, avanzaba lentamente. Entré. Bajé ligeramente mi boina,...