/Por: Andy Doxel   Entre pasos y pedales, risas y una piña colada, perdí, no solo la mirada, sino el alma. Llegaste como una brisa en verano, cuando mis heridas sanaban y mi corazón bailaba. El tiempo fue tu aliado para que te alojaras en mí como un atardecer en inicios del invierno. No fue que no quisiera...