El día que murió mamá permanecí en el jardín, furiosa. Llena de ira, odio, autocompasión y decepción, pensaba que debía escaparme de la pesadilla en que vivía, pero no sabía cómo.  Salir a nuestro jardincito era lo único que podía hacer en ese momento. Unas semanas antes, durante uno de sus escasos meses de sobriedad,...