By ASOCEM
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Kevin Vallejo/

La falta de medicamentos, la saturación de pacientes en los hospitales, la mala atención o los cobros ilegales a los pacientes son una constante que se vive en el sistema de salud pública de nuestro país. Ahora, ¿podemos decir que Guatemala tiene buena cobertura de salud?

Si queremos analizar la situación de la cobertura de salud en la que nos encontramos actualmente, debemos hacerlo primero con base en qué es lo que determina la salud en nuestro país. La OMS nos habla sobre los Determinantes Sociales de la Salud y comenta que son las circunstancias en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de salud. Estas circunstancias son el resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos a nivel mundial, nacional y local, que depende a su vez de las políticas adoptadas por la nación.

Estos determinantes incluyen variables estructurales como la falta de solidez del sistema de salud y el financiamiento de los servicios sanitarios, los cuales explican la mayor parte de las inequidades sanitarias, dicho de mejor manera, de las diferencias injustas y evitables observadas en y entre los países en lo que respecta a la situación sanitaria.

El problema es que la salud casi nunca ha sido prioridad en el país.

Para que una comunidad o un país en general pueda alcanzar la cobertura sanitaria universal, se han de cumplir varios requisitos los cuales van desde : un sistema de salud sólido, un sistema de financiación de los servicios de salud, acceso a medicamentos y tecnologías esenciales, personal sanitario bien capacitado y disponible.

Ahora tomemos dichos requisitos y apliquémoslos en Guatemala: “Un sistema de salud sólido…”. El sistema de salud en Guatemala se caracteriza por estar dividido en un subsistema público (hospitales, centros de atención permanentes, centros de salud) , seguridad social (el IGSS) y  el sector privado (clínicas y hospitales privados). Dichos subsistemas se continúan subdividiendo en más sectores. Esto genera deficiencias, como por ejemplo, carencia de buena comunicación entre sectores en la cual no existen procesos ni personal cuya labor sea el análisis coherente de la información en conjunto debido a la amplia subsegmentación. La información es de una vía: de la periferia al centro sin devolución.

“Un sistema de financiación de los servicios de salud…”. El sistema de salud es financiado principalmente por el gasto privado, es decir los hogares y empresas no públicas, lo que representa 3/4 del total del gasto en salud. Dentro de este gasto, el 86% proviene de gastos de bolsillo. Esto tiene consecuencias graves para la población, ya que las personas dependen de la disponibilidad financiera individual o del hogar para cubrir los gastos en salud que se presenten.

Como consecuencia directa de este tipo de financiamiento, las personas recaen en automedicación, consultas a conocidos y/o familiares, o simplemente no hacer nada para resolver el problema, lo que es obviamente fatal.

“Personal sanitario bien capacitado y disponible…”. Los recursos sanitarios económicos, humanos y materiales en nuestro país, no se han distribuido de manera correcta y se tiende a caer en una centralización; el 73% de todos los médicos registrados y colegiados se encuentran en el departamento de Guatemala, lo que hace que la relación médico / población sea de 1 por cada 348 habitantes. Por otro lado se encuentra el interior de la república, en donde existe 1 médico por cada 11,489 habitantes. Dicha concentración de médicos en el departamento de Guatemala crea deficiencias en recursos en los demás departamentos del país. Esto no significa que todos los médicos que trabajan en el país no brinden una atención de calidad, lo cual debe ser primordial para todos los prestadores de este tipo de servicio, pero sí nos enseña cómo esta disponibilidad de recurso humano puede llegar a repercutir en el bienestar de toda la población.

Es importante reconocer que no sólo es responsabilidad de la OMS trabajar y velar por la cobertura de salud, sino de todas las autoridades que representan el Sistema de Salud de cada país. Estas son las encargadas de administrar y utilizar todos sus recursos humanos, materiales y financieros de forma acertada y responsable para cumplir con este propósito y  también con el objetivo 3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el cual está enfocado en “Salud y Bienestar: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”.

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