By Brújula
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Eduardo Scarpitta/

Hay una pregunta que cualquier venezolano se formula de forma inconsciente mientras cruza la frontera: ¿Qué hago yo como venezolano que se vio obligado a emigrar del país?

Entre mis gratos recuerdos de mi paso por el último año de secundaria en Guatemala, siempre recuerdo lo siguiente: durante los períodos de exposiciones en las clases, pedía permiso a mis profesores para que, en mi caso, me permitieran exponer sobre la problemática de mi país. Entre los materiales que utilizaba se encontraban vídeos de las protestas en contra del régimen autoritario chavista, fotos, cortometrajes e historias que ponían en evidencia la situación real, así como una breve explicación de la misma.

Esta práctica la abandoné parcialmente cuando comencé la carrera universitaria en Rafael Landívar, entre otras razones porque, en cierto punto me afectaba en mi desempeño académico y personal el estar constantemente pensando sobre una situación que no podía cambiar.

 De modo que logré entrar en esa etapa de “superación” de mi relación con Venezuela.

Sin embargo, he logrado combinar lo que he aprendido estudiando Relaciones Internacionales con mis intenciones de seguir haciendo algo al respecto. Por lo mismo, quiero abordar el problema de Venezuela desde una perspectiva que parte del sector académico guatemalteco parece hacerse la vista gorda y prefieren seguir rezándole a una revolución fallida.

La construcción de esta columna  responde a sucesos que toman lugar en Venezuela y las discusiones dentro de la carrera en la que estoy insertado:

  • La constitución de un régimen autoritario al no tener elecciones competitivas como lo establece Dieter Nohlen.
  • La creciente oleada de falsas nociones sobre la situación actual y a la evasión del hecho que el fenómeno es multi causal (no, Estados Unidos no tiene la culpa de todo).

El primer punto llama la atención de lo que hoy en día es considerado “una dictadura”, a lo cual me gusta referirme, desde la Ciencia Política,  como la constitución de un régimen totalitario que, en palabras de Nohlen, posee un sistema electoral que no permite elecciones libres al incluso prohibir la participación de ciertos partidos políticos opositores. En el caso de Venezuela, con el argumento de que algunos no completaron su proceso de re-organización política (el cual tiene una etapa de reparo si no se llegase a cumplir, la misma, que el Consejo Nacional Electoral le negó a estos partidos),  no los dejaron presentarse a los últimos comicios municipales.  Esto generó “altas irregularidades” en dicho proceso y dentro del funcionamiento del mismo CNE (el cual es hoy controlado por el gobierno oficialista).

Así mismo, la Asamblea Nacional Constituyente ha declarado que dos de los partidos más importantes de la oposición (Primero Justicia y Voluntad Popular) no pueden participar en elecciones presidenciales (como fue observado este último 20 de Mayo), decisión que, empezando por la fundación de la esta Asamblea, es ilegal e ilegítima.

El segundo punto decidí agregarlo porque hoy en día parece que la única respuesta a los problemas que Venezuela enfrenta es que es culpa de Estados Unidos.

Entendamos que Venezuela actualmente no posee un sistema económico que le permita producir sus mismas materias primas, por ende casi todo debe ser importado. Lo peor es que en respuesta a esta problemática decidieron crear el famoso CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción), el cual tiene una modalidad de entrega “casa por casa”, y como está estipulado en la gaceta oficial 6227, los CLAP “son los responsables de la garantía, incluso mediante la intervención de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y los órganos de seguridad ciudadana […] de la correcta distribución y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad”. ¿Militarización?

Cabe destacar que los productos distribuidos por CLAP han sido incluso entregados ya vencidos, y varios sectores de la población han protestado porque no los han recibido. ¿Y las empresas que solían poner en oferta estos productos? Cierto, expropiadas y destruidas, ¿Qué hay de la deuda externa? 55 mil millones de dólares únicamente con China según datos del banco central de dicho país, quienes ya anunciaron no se le volverá a otorgar más prorrogas al gobierno venezolano para pagar dicha deuda. Cabe destacar que esta deuda es más del doble de la que se adquirió con el FMI cuando ocurrió el tan nombrado “caracazo”.

A eso sumémosle los problemas de delincuencia, violencia y convulsión social, cuyas raíces ya pasaron la frontera de “robar para conseguir más dinero” a “hacer lo necesario para conseguir comida”, esto sin mencionar que ya para el año 2014 había 82 muertes violentas por cada 100.000 habitantes.

No estimados colegas, la culpa no es solo de EEUU y sus sanciones, y cuando entendamos las raíces de estos problemas, podremos actuar “en pro” de denunciar la situación actual del país.

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One Comment
 
  1. Rubén Maica / 31/05/2018 at 19:49 /Responder

    Buenas noches amigo guatemalteco! Quien es el compatriota Dieter Nohlen? En que parte de Venezuela vive? De donde estás sacando toda esta información???

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