By José Andrés Franco
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Antes de comenzar, quiero aclarar que no se es una columna que defienda las acciones del presidente o su constante aberración a la CICIG en forma de nacionalismo. Tampoco es una forma de darle al razón y tratar de sacar algo bueno de su gestión, para darle una buena imagen. La razón del titulo de la columna es porque, efectivamente, no quiero que Jimmy Morales renuncie  ya que los actores que realmente son parte fundamental del Pacto de Corruptos estarían tomando en liderazgo del país.

Yo sé que su renuncia no es un escenario muy claro en estos momentos, pero diferentes acciones y actitudes que el ejecutivo ha tomado al respecto, no permiten visualizar un panorama en el cual las cosas puedan terminar de buena manera.

El ejecutivo se ha preocupado por atacar las acciones del MP y la CICIG de manera continua, poniendo en duda la legalidad del trabajo que realizan, obstaculizando sus labores e inclusive, llevando a cabo acciones cuestionables en contra de las personas que trabajan en las investigaciones.

La detención de los agentes de la PNC asignados a la CICIG, por parte de Gobernación, es una acciones que no debería de pasar desapercibida. Son acciones que provienen de un liderazgo por parte del ministerio, que se apega a las acciones (casi paranoicas) de un ejecutivo que no le importar regresar a prácticas cuestionables para cuidarse las espaldas.

Todavía no es un ejecutivo aislado, pero si es clara la intención de varios sectores, de distanciarse.

La decisión del presidente de un nombramiento que no convenía a las aspiraciones políticas de Edwin Escobar, ha llegado a provocar una serie de pronunciamientos públicos por parte del Anam y una denuncia de presiones desde el ejecutivo para apoyar las declaraciones en contra del MP y la CICIG.

Yo no quiero que Jimmy Morales renuncie, porque creo que se pueden llegar a acuerdos y una colaboración tanto al MP y a la CICIG, que permita (al menos) que el presidente pueda terminar su mandato, y ser una plataforma de un apoyo considerable para combatir acciones del pacto de corruptos. Sin embargo, las situaciones mencionadas anteriormente, sumado con los esfuerzos de muchas personas que se encuentran alimentando la paranoia del presidente, parecen estar sentando el camino hacia una crisis.

Según un artículo publicado por Ramiro Daniel Sánchez Gayosso y Alberto Escamilla Cadena, de 1992 al 2016, se han removido 15 presidentes en la región, ya sea porque le presidente por diferentes razones presentó su renuncia, o fue sometido a un mecanismo de juicio político. Los países que han atravesado esta situación en dos ocasiones, son Guatemala (1993 y 2015), Paraguay (1999 y 2012), Brasil (1992 y 2016) y Argentina (2001 y 2002).  Las razones bajo las cuales los presidentes no han terminado su mandato son diversas y tienen diferentes orígenes. La corrupción y los escándalos políticos ha caracterizado las interrupciones del mandato presidencial en la región.

Creo que no pasara mucho tiempo, si el ejecutivo y sus aliados continúan con estas acciones, para que los pronunciamientos a favor de otra renuncia al presidente se hagan presentes. El problema más grande que veo al respecto es la amenaza a la estabilidad y a la gobernabilidad del país si otra renuncia se llega a suscitar.

Al renunciar el mayor daño no se lo lleva él, sino la consolidación de nuestra democracia.

Si el presidente no busca llegar a acuerdos y colaborar, sino que busca continuar con los ataques y la búsqueda por expulsar a la CICIG y debilitar al MP, podríamos estar entrando a una crisis similar al 2015, un déja vu pero con acciones más preocupantes.

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Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad Rafael Landivar, me considero inesperadamente diferente y no me gustan las limitaciones que evitan expresarnos. Me gusta vivir para aprender y aprender para vivir.

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  1. Angel / 10/05/2018 at 15:12 /Responder

    Después de lo sucedido con el presidente anterior, las personas comenzaron a creer que la solución a la falta de capacidad demostrada por los funcionarios públicos del país es organizarse en manifestaciones que pidan entre gritos y pancartas la renuncia de los mismos. Tal y como se habla en este artículo, como estado (sin importar la verdadera funcionalidad que esté posea o no) no podemos permitir la constante renuncia de los funcionarios públicos. ¿Por qué? Porque eso generaría aún más inestabilidad dentro del país, eso debilitaría aún más nuestro estado ya mermado. No nos podemos permitir constantes procesos electorales ya Sean por sufragio universal, comisiones de postulación o cualquier otro procedimiento que exista.

    La verdadera solución al problema del país, a la deficiencia en las acciones de los funcionarios públicos y a sus acciones guiadas por sus intereses propios, es aprender de todos esos errores como un cuerpo colectivo, observar, aprender, iniciar un cambio y luchar por ello.

    Dejemos que cada uno de los presidentes termine su período respectivo, y recurramos a organizarnos a solicitar una renuncia solo cuando las circunstancias no den para más. No tomemos los mecanismos ciudadanos como un juguete recurrente, no pensemos lo que nos hacen pensar, intentemos pensar de una manera propia y así podremos ver qué es lo que realmente se necesita.

    No luchemos a ciegas por construir el país que soñamos, porque de esa forma solo contribuiremos con un país que se encuentra agonizando.

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