By Ricardo Diaz
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Desde hace doscientos años se lanzó al aire la moneda por la apuesta de la construcción de una nueva sociedad, sin embargo esa moneda lanzada solo tenía dos aristas que beneficiaba a cierta clase política, dejando sin la más mínima posibilidad de obtener algún beneficio a la gran mayoría. El escenario estaba preparado para buscar una emancipación de clase y no de sociedad, la transición de dominio se hizo de la dependencia española hacia la élite criolla.

Este día marca un antes y un después en la historia política guatemalteca, que ha sido utilizada y mal intencionada para vendernos una idea meticulosamente planeada, en beneficio de unos pocos y en detrimento de muchos.

Esta fecha es celebrada y recordada como un logro patriótico, solamente porque así nos lo han dicho los libros de historia y porque nos lo han impuesto como un chip cerebral, haciéndonos una construcción social fantasiosa y romantizando la idea de una vida libre del yugo tiránico y despótico. Después de 200 años aún existen fragmentos de esta historia que no han sido contadas y que de alguna manera quieren ser manipuladas para lograr un mecanismo de ideologización y control social hacia las nuevas y futuras generaciones.

Es necesario e importante hacer una retrospectiva y recordar:

lo acontecido el 15 de septiembre de 1821, solamente fue una estrategia política por parte de una clase política criolla, que buscaba la emancipación de la Corona Española y asegurarse el control absoluto del poder.

Dicho movimiento no tenía ninguna intención de buscar una vida digna, igualitaria y justa para todos; todo lo contrario, fue un seguimiento de política de sometimiento y alianzas estratégicas para mantener la hegemonía y el poder a base de esclavitud y traición, apelando a tres aparatos ideológicos: militar, religioso y económico. Los hechos y las pruebas lo demuestran, así como evidencia que el pueblo o país que desconoce su historia está condenado a repetirla, se nos ha impuesto una venda en los ojos que hemos heredado de nuestros antepasados y que hemos dejado como legado a nuestras futuras generaciones.

La búsqueda por la libertad, igualdad, justicia y fraternidad para los pueblos mayas u originarios se ha convertido en una lucha constante y permanente desde hace doscientos años, la historia comienza a escribirse con el pacto redactado por José Cecilio Del Valle apoyado por Mariano Antonio de Larrave y María Dolores Bedoya de Molina, por mencionar algunos. Quienes jugaron astutamente para impulsar un movimiento que externamente vendía la idea de independencia y transformación social, pero que internamente solo significó un traspaso de control y poder; esa ha sido la narrativa que se ha repetido por doscientos años.

Hoy en día bajo estas circunstancias que nos afecta individual y colectivamente, es necesario e importante preguntarnos:

¿Si realmente como país somos independientes? ¿Si realmente vivimos y nos regimos como indica el artículo 140 de nuestra Constitución Política? 

Resulta contradictorio hablar de una vida independiente o independencia por lo siguiente:

  1. Como sociedad somos individualistas y no nos interesa el dolor, pena, angustia o sufrimiento que pueda estar pasando nuestro vecino, conocido o desconocido. A ese individuo que en la iglesia recitamos en los 10 mandamientos, al decir “ama a tu prójimo como a tu mismo” y a ese individuo que se le denomina ciudadano y que se le ha negado su capacidad de desarrollarse como persona. A ese ciudadano que se convierte en víctima y receptor de desinformación, para mantenerlo alineado al sistema que ha sido formado y creado por ese monstruo hegemónico llamado institucionalidad.

 

  1. Durante décadas hemos vivido en una discriminación, exclusión y racismo hacia nuestros pueblos indígenas, sometiéndolos a la marginalidad y la limitación de derechos y dejándolos en el último eslabón de la pirámide social solo porque así lo dice la jerarquía. Somos reconocidos como un país pluricultural, multilingüe y multiétnico y eso se debe a nuestros pueblos indígenas y diversidad de culturas, pero es triste y lamentable que hoy en día varias culturas e idiomas natales están al borde de la extinción o incluso algunas ya extintas y nuestras autoridades solo se quedan de brazos cruzados.

 

  1. ¿De qué nos sirve tener un aparato burocrático estatal tan grande? Si nuestras instituciones públicas aún siguen siendo inoperantes, frágiles y fragmentadas, que siguen sin resolver los desafíos, el paradigma del hambre, problemas con el sector salud y educación. Un Estado que no llena las expectativas de un país que desea desarrollarse. 

 

  1. La carencia de certeza jurídica, Estado de Derecho y fuerza institucional han provocado problemas estructurales que han reinado y prevalecido en todo el país. La incapacidad de respuesta y de reacción por parte del Estado, ha provocado que surjan en el mapa político/económico nuevos actores (narcopoder, crimen organizado y élites pudientes),  que solo se han servido del sistema guatemalteco para defender y proteger sus intereses, provocando un desgaste y fragmentación del Estado y sistema institucional.

 

  1. Nuestra mora judicial sobrepasa casi la barrera de los 10 años aproximadamente, en cuanto a solución de delitos penales y judiciales, en donde salen a relucir ex funcionarios públicos que quizá usted, algún familiar o persona conocida le otorgó su confianza en algún proceso electoral a través del voto. No hay que olvidar la larga lista de personajes icónicos que hoy en día siguen prófugos, señalados de delitos, ¡qué clase de hombres ha parido la patria…! que han pagado con sangre y traición la confiabilidad que miles de guatemaltecos depositan en las urnas cada cuatro años.

 

  1. Hemos vivido en un Estado cooptado por un sistema político, con una estructura institucional que da como premio a malos y perversos funcionarios beneficios, traducidos en prácticas de nepotismo, compadrazgos y beneficios fiscales. Dejando por un lado la práctica de las buenas leyes y la ética profesional, que se dice que todo funcionario debería tener.  

 

  1. Se ha dejado débil y vulnerable a nuestro sector salud, educación y seguridad, en cuanto a la eficacia y certeza de reacción, debido a malas prácticas administrativas por aquellas personas que no tienen la mínima idea qué es ejercer la función pública. Como lo dijo Maquiavelo “es mil veces preferible un funcionario joven e inexperto que miles de funcionarios que solamente se venden al mejor postor”

 

  1. Las leyes existentes y nuestro mismo Estado han dejado mucho que desear en cuanto a funcionamiento y ejercicio del poder, dando como resultado la desconfianza hacia los ciudadanos y un divorcio entre la sociedad y los gobernantes, siendo nuestro principal problema y reto: la formación de partidos políticos fuertes, los cuales lejos de ser vehículos de comunicación solo se han servido del poder bajo practicas ruines, como la partidocracia.  

 

  1. Ante la actual crisis sanitaria y estado de calamidad se ha dejado abandonado al principal sector de lucha, siendo el de salud, dejándolo a su suerte para batallar con un enemigo silencioso que no mide u observa el nivel social o económico para atacar. Pero que además de eso, dicho virus solo vino a desnudar la realidad del actual gobierno, dejando ver el verdadero rostro de la desigualdad social, que hoy en día y que en  tiempos no muy lejanos se verá más marcado.  

 

  1. Nuestro eterno problema de toda la vida, somos una sociedad con carencia de memoria histórica y lo que pasa hoy o lo que pasó hace una semana, seguramente lo habremos olvidado en cuestión de días, lo que nos hace ser vulnerables y hasta cierto punto manipulables, lo cual es aprovechado por aquellos que cada cuatro años necesitan de nosotros para estar sentados en la cúpula más alta del poder.

Valdría realmente la pena si con lo anteriormente dicho aún cabría la idea o frase “vida independiente”, eso ya quedará como tarea de cada uno de los que se tomen el tiempo de leer esto, lo único cierto y real es que hemos dejado como herencia a nuestras futuras generaciones, una ardua y dura responsabilidad de lograr cambiar lo malo, ahora que ya se conoce donde está.  Sin embargo, aún no hemos logrado descifrar o encontrar esa fórmula mágica que nos haga ser y vivir en esa Guatemala que hemos soñado y que seguramente queremos dejar para nuestros hijos y nietos.

Quizá uno de esos pilares podría ser empezar a cambiar el chip de educación y dejar de ser un sistema educativo de memorización y repetir solo lo que dicen los libros, para dar paso al uso de la lógica y el razonamiento.

Cuando el Estado

“entienda que ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz, si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichado” (A. Smith)

y cuando ese mismo Estado deje de heredarnos una deuda pública, entonces solo entonces se podrá hablar y vivir en una verdadera Guatemala Inmortal.  Pero hasta que esa realidad no se logre reformar, seguiremos viviendo en una falsa ilusión y una sociedad carente de oportunidades.

En este bicentenario las contradicciones que siguen presentes como preguntas clave, parten del hecho de entender: ¿Qué fuimos después de 1821? Si nuestro reconocimiento como república fue hasta 1847, si la culminación del Conflicto Armado Interno fue en 1996 pero la democratización inicia en 1985, eso indica que vivimos 11 años en democracia, pero sin paz. En contextos actuales surge la duda ¿puede existir democracia sin paz? o quizá la puesta en escena de la vida democrática solo significó otra estrategia para seguir monopolizando el poder por parte de la élite económica-política, como ha sido desde hace doscientos años.

La reconstrucción de la patria del criollo hacia una patria plurinacional, implica regresar a los valores axiológicos y poner en práctica la democracia de los antiguos griegos, quienes tomaban decisiones en el espacio público en beneficio de la mancomunidad. Poner en el escenario la transformación de esta sociedad, no conlleva a la construcción utópica social, sino al redireccionamiento de la sociedad cansada y desgastada por ese monstruo hegemónico que se ha burlado de todo un país desde hace 200 años.

 

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