Mi padre bebió durante los primeros dieciséis años de mi vida. Me críe viendo a mis padres pelear todas las noches y con mayor fuerza los fines de semana, tenía que salir de la casa para estar a salvo. Por la cocina salían lanzados como platillos voladores algunas ollas, sartenes, vasos, platos, etc. y no desea que ninguno llegara a tocar mi cabeza o que yo resultara con serias heridas.

Cuando era pequeño solía dejar que las cosas me irritaran muy fácilmente. Todo me molestaba. Era tímido, callado, temeroso, introvertido y muy acomplejado. Pensaba que todo el mundo murmuraba acerca de mí, de mi apariencia física y de mi comportamiento.

Cuando estaba en la escuela secundaria me hice miembro de Alateen*. Ese fue un gran paso en mi vida. Llegué a entender lo que mi padre realmente se hacía a sí mismo y por qué lo hacía, él estaba enfermo, si cierto, el alcoholismo es una enfermedad que no sólo se desarrolla en la persona que bebe sino también la familia se contagia de ella; no, no se asusten no se vuelven alcohólicos sino que sus emociones llegan a enfermarse, aparece la confusión mental y emocional.

Al conocer que mi Pa estaba enfermo de alcoholismo, comprendí que él podía hacer lo que quisiera con su vida, que no podía cambiarlo, ni curarlo y mucho menos que yo tuviera responsabilidad de haberla causado. Y eso me permitió ver que si yo le concedía este derecho de vivir su vida como él consideraba que era lo mejor para el mismo, yo tenía el derecho de no permitirle que influyera en lo que yo pensaba y hacía. El ser consciente de eso me ayudó a salir de la timidez y la introversión.

Me liberé y comencé a ser la persona que realmente quería ser. He entendido que el programa de Al-Anon y Alateen me ayuda a no ser perfecto sino a ser una mejor persona, o sea a ir día con día trabajándome y convertirme en mi mejor versión… no soy un producto terminado… estoy en proceso de reparación, mi vida se ha vuelto más interesante. Mi forma de pensar ha cambiado, ahora ya no soy “pobre de mí”, no ya no. Me entusiasma la idea de un nuevo día, donde examino a la luz de los Pasos qué es lo que debo mejorar y en dónde voy avanzando más y quiero conservar.

Todos los días desarrollo mi personalidad. Me estoy convirtiendo en una persona más amigable estoy en un punto en el que lo que haga la gente me diga a mí o les diga los demás acerca de mí ya no me importa. No tengo que permitir que lo que digan me afecte. He aprendido a “soltar las riendas y entregárselas a Dios”.

Como les dije anteriormente no soy un super patojo, y puedo perder mi serenidad si no cuido de ella, al no asistir a las reuniones de grupo o no platicar con mis compañeros Alateen, ésta podría estar en peligro.

He descubierto que el Programa de Alateen y sus herramientas son algo indispensables en mi día a día, si me alejo de mis reuniones, de la literatura Alateen comienzo a ver borroso mi mente y mi juicio parecen volver a confundirse. Así que permanezco allí por cualquier cosa…

En Al-Alateen aprendo que, independientemente de lo mucho que ame a otras personas y que quiera lo mejor para ellas, mi salud personal tiene que estar de primero. Tengo que hacerme cargo de mi vida- no de la de nadie más-.

Gracias a las situaciones por las que he pasado, tengo un mayor aprecio por la vida. Esto lo comprendí de mejor manera cuando vine al Programa hoy veo toda situación de la vida como oportunidades de crecimiento.

Cada día es una nueva página, un nuevo capítulo. Vivo mi vida, no la de los demás. A propósito quiero decirles que recuperé Mi vida, cuando dejé en paz a los demás y les permitía vivirlas como ellos crean que es mejor para ellos.

Así que vivo mi vida “Un día a la vez”.

 

Sebastián
*Alateen segmento de Al-Anon para jóvenes comprendidos entre los 13 y 19 años. El programa es el mismo adaptado a los adolescentes afectados por la forma de beber de alguien más.
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