Brújula

El domingo 31 de julio fue un día diferente.  Los centros comerciales presentaban una dinámica distinta de interacción, especialmente alrededor de la una y media de la tarde.   En las tiendas, los trabajadores que generalmente llegan e inundan al cliente con ofertas y promociones, ese domingo más bien atendían un poco con desgana, esperando que uno se fuera rápido de la tienda.  En los supermercados, los parqueos estaban abarrotados y al entrar, el pasillo de más tráfico era el de las chucherías y la cerveza.  Niños con la playera de la selección mostraban su impaciencia por salir de allí y llegar rápido a la casa de los primos.  La atmósfera de la ciudad no parecía ser la misma.

El 31 de julio fue un día diferente. La selección de fútbol Sub20 hizo que todos los guatemaltecos debutáramos en nuestro primer mundial.  Después de aquel 06 de abril, cuando la selección le ganó 2-1 a Estados Unidos en el Estadio Mateo Flores, en aquel encuentro que muchos llamaron “David contra Goliat”, los aficionados chapines ya no pudieron dormir tranquilos.  En aquel entonces, los comentarios en Facebook iban en la línea de “KFC 1- Pollo Pinulito 2”, o “ Cheetos 1 –Tortrix 2”;  una muestra del chapín orgulloso de lo nuestro.

El domingo frente al televisor, miles de guatemaltecos logramos ver nuestra bandera por primera vez ingresar al campo en un mundial  de fútbol.  El himno nacional comenzó a sonar y a más de alguno seguramente se le erizó la piel.  Fue un día especial; no se valía preguntar “¿A quién le vas?”.  Todos, absolutamente todos, coincidíamos por fin en la camisola que debíamos seguir en el mundial.  A pesar de las altas expectativas y algunas predicciones que adelantaban la derrota, se sabía que si el juego no salía bien, lo que se estaba celebrando era el simple hecho de estar allí.

El debut de nuestra selección se dio contra la selección campeona de la  Copa de África de Naciones Juvenil, Nigeria, quien tras ocho ocasiones de participar en este mundial, logró imponer un lamentable marcador 5 a 0.  Muchos ánimos pero poca definición en la cancha fue lo que nos dejó este encuentro.  José(s), Mynor, Cristian, William, Abner, Elías, Marvin, Kéndell,  Kevin, Manuel, Marco, Sixto, Walter, Gerson y Henry dieron todo lo que tuvieron durante el juego, pero al parecer esto no fue suficiente. ¿Había que desanimarse? ¿Llegar a un Mundial para jugar así? 

Por mucho que algunos creyeron que la decepción inundaría las mentes de los guatemaltecos, los comentarios en las redes sociales no fueron más que totalmente opuestos.  En Twitter, el hashtag #VamosGuate fue uno de los más utilizados el día de ayer, incluso después del partido.  Todos con comentarios positivos hacia la Selección, brindando ánimos e invitando a seguir luchando por un gol.  “Todos nos caímos de la bicicleta la primera vez…ahora a levantarse” o “Aun después del partido compré mi camisola”, son mensajes que los usuarios de Twitter publicaron.

¿Cosas por mejorar? Muchísimas, pero cosas por las cuales sentirse orgullosas muchas más.  Aún faltan dos partidos y mucha pasión que dejar en el campo.  En un artículo anterior de Brújula, Claudia cuestionaba a los aficionados del fútbol que se hacen aficionados únicamente en partidos como éstos, poniendo en tela de duda el fútbol como parte de la identidad guatemalteca El futbol como simbolo de identidad.  Al verlo y analizarlo desde una perspectiva distinta, no importa si se es aficionado permanente o momentáneo; sin lugar a dudas, ayer fue un día diferente.  Ayer estuvimos en un Mundial, y esa satisfacción nadie nos la puede arrebatar.

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