Mujer2

José Rodolfo Trinidad / Corresponsal /

Hola.  Antes que nada, déjame felicitarte por el buen artículo. Como hombre, no tengo argumento alguno para contradecir o debatir muchas de las situaciones que colocas allí.  Apoyo tu molestia y deseo por exigir vivir tu feminidad de una forma libre, especialmente cuando es la libertad la que nos permite nuestra realización como individuos.

El motivo de mi carta no es crear una guerra entre hombres y mujeres, o descubrir quién tiene la razón.  Ambos géneros forman parte de la especie humana y la defensa del valor de ser personas es los que nos puede permitir esa armonía que siempre buscamos.

Sin embargo, hoy mujer te escribo para compartirte algunas situaciones que me parecen irónicas. Muchas veces he escuchado comentarios de amigas, compañeras y algunas mujeres hablando mal de otras mujeres, situación que me parece ridículamente contradictoria. Hace algunas semanas me tocó trabajar en un evento con la participación de muchas mujeres, y me sorprendió la manera en que tras bastidores emitían comentarios una de la otra de una manera despectiva, y más gravemente en una triste manía de desvalorizar a la persona, como mujer.

¿’Te suenan frases como: “¡Mirá esa como anda vestida!” o “Esos zapatos se le ven horribles.”?  Me atrevería incluso a afirmar que más de alguna vez tú las has dicho.  En alguna ocasión me encontraba sentado en la cafetería de mi universidad almorzando con una compañera y un compañero conversando de esos temas utópicos que todos queremos resolver, cuando de repente mi compañera emite un comentario: “Uy no, miren esa como puede venir vestida así”; situación que los dos hombres que estábamos sentados junto a ella habíamos pasado desapercibida. El comentario iba acompañado de argumentos inválidos que tachaban, estigmatizaban y denigraban de tal forma a la mujer, confirmando que el machismo a veces no solo es cosa de hombres.

Miles de veces he escuchado a mujeres refiriéndose a otras como la fea, la nerd, la recha, la tonta, la fácil, la que suelta… categorías que en ocasiones creemos que únicamente vienen de nosotros los hombres, cuando no es así.

Para finalizar, únicamente me queda invitarte a que juntos cambiemos esto, que el respeto lo construyamos hacia todos como personas, que nuestros pensamientos e ideas se unan y se tornen en acciones que nos lleven a un cambio.  También motivarte a que sigas viviendo y disfrutanto tu feminidad; sonríe, sueña, juega, grita, llora, despéinate pero nunca dejes de ser tú, porque nadie puede quitarte tu dignidad como persona.

 Saludos,

 Un hombre.

 

Fotografía: www.myscuentoscontados.blogspot.com

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