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Andrea Gómez / Camino Seguro/ 

“El aburrimiento es nuestro peor enemigo”.

– Voltaire –

El Periódico  publicó en 2011, que solamente 312, 697 jóvenes se inscriben anualmente en la universidad. En la nota se menciona que se desconocen las estadísticas sobre egresados reales por carrera y que solamente al avocarse individualmente a cada universidad, es posible recabar más información en números. ¿Por qué?

Sobre la oportunidad de tener  acceso a la educación universitaria se tienen algunos datos, como que de la población total de Guatemala, solo el 1% o 5% o 10%  logra entrar, por ejemplo. (Porque tampoco hay datos confirmados).

Una columna publicada esta semana en Siglo 21, mencionaba que solamente el 20% de la juventud total del país obtiene un trabajo en la economía formal.  Como estudiantes universitarios, especialmente de las universidades privadas, vivimos una realidad diferente. Aunque hay miles de estudiantes que trabajan y estudian (que se pagan la universidad), este llamado va a las y los estudiantes que todavía no han entrado a la fuerza laboral, y que algún día serán parte de ese 20%.

Jóvenes universitarios que por diversos motivos todavía no trabajamos, que estamos esperando a graduarnos y dar ese próximo paso más adelante en nuestra carrera ¿estamos conscientes que pertenecemos al 10% de la juventud, porque el otro 90% se encuentra en áreas rurales, sin acceso a establecimientos de educación superior? ¿Estamos conscientes también de que pertenecemos al 8% mundial con un poder adquisitivo aceptable?

Pero más importante en esta ocasión, ¿qué pasa con la calidad de la educación que recibimos al ser parte de esos 312,697 jóvenes? ¿Es realmente satisfactoria? El aporte que nosotros le damos, ¿también la hace satisfactoria? ¿Qué actitud le ponemos a las clases, a la vida? ¿Es un trabajo o una oportunidad? “Porque igual yo a veces no voy a clases y no pasa nada.”

Después de hacer la reflexión anterior, hago una nueva, ¿cómo pensamos servir a nuestra sociedad al encontrarnos con que somos los elegidos, los privilegiados? ¿Qué haremos con el regalo que recibimos todos los días de 7 am a 12 pm y que a veces nos cansa, nos desespera, nos aburre? La educación es un privilegio a nivel mundial, no digamos en este país. ¿Le cederíamos nuestro lugar a alguien con ganas de superarse? ¿A una persona para quien la universidad es solo un sueño muy lejano?

¿Cómo vamos a retribuir a la sociedad la increíble oportunidad de estudiar, que para millones de personas aquí es imposible?

¿Cómo vamos a ser mejores nosotros? Es importante ser profesionales de éxito, consecuentes y conscientes de que hemos recibido, de que tenemos una de las pocas llaves para impactar otras vidas y transformar otros futuros, que es la educación.

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