By Brújula
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Aury Minchez/ Brújula/

El domingo 6 de septiembre desde muy tempranas horas, la Agencia Fiscal contra Delitos Electorales del Ministerio Público empezó a recibir gran cantidad de denuncias por delitos electorales, dentro de ellos la “trashumancia electoral o acarreo electoral”.

6 de septiembre: Algunos casos

  • En San Mateo, Quetzaltenango, se reportó la colocación de mantas donde dice: “Si usted no vive en San Mateo, y le pagaron por venir a votar, no se arriesgue, lo estamos vigilando.”
  • En Sololá, en Nueva Providencia, intentaron cerrar centro de votación porque se detectó que acudieron a votar pobladores que no son vecinos de la localidad.
  • En Santo Domingo Los Ocotes, El Progreso, un grupo de vecinos incineró llantas para impedir que vehículos con personas no residentes, entraran en esa localidad.
  • En Huehuetenango, llamó la atención cómo buses de Quetzaltenango estaban en los alrededores de los centros de votación.
  • En la capital la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) intervino a raíz de una serie de quejas relacionadas con el acarreo de gente y cobros excesivos en el transporte público de pasajeros.

acarreo2El llamado acarreo electoral ocurre cuando uno o varios miembros de un partido político movilizan a personas de su lugar de residencia al centro de votación que les corresponde, esperando a cambio del transporte, su voto.  A pesar que ese es el tipo de acarreo más común, existen otros que podrían incurrir en anomalías, como aquellas donde además del transporte, las personas reciben pagos en efectivo o especie, o la movilización que se da de un municipio a otro para que voten en un lugar distinto a aquel donde residen, con el propósito de incrementar sus posibilidades de ganar las elecciones, principalmente a nivel municipal. Y en estas últimas elecciones, diversas organizaciones incluso denunciaron el acarreo de personas de un país a otro.  El poder votar en un municipio distinto al lugar de nacimiento es permitido por el TSE, derivado a la actualización de datos en la cual las personas pueden empadronarse y votar en su lugar de residencia, no necesariamente de nacimiento.

Acarreo. El concepto tiende a generar confusión en la forma de interpretación de las personas, ya que algunas lo ven como un una práctica regular de los partidos políticos guatemaltecos para movilización de sus bases,  otras como un delito más del fraude electoral y algunos incluso, como un término discriminatorio y despectivo hacia prácticas de movilización y transporte. Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz, realizó el pasado domingo un tuit en relación al uso del término:

Las personas que lo interpretan como un aspecto regular de los partidos políticos, argumentan que es una medida que le permite brindar a las personas con dificultad de movilización en aldeas y caseríos, una facilidad de transporte hacia los centros de votación asignados.  Esto, a pesar que derivado de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos en el año 2004 (decreto 10-04 del Congreso de la República), se establece que el Tribunal Supremo Electoral debe instalar juntas receptoras de votos en las cabeceras municipales, aldeas, caseríos, cantones u otros lugares donde existan menos de quinientos empadronados.

Es decir, desde las elecciones del 2007 los centros de votación se encuentran más ceranos a la mayoría de poblados.

Las personas que consideran el acarreo como una práctica anómala del proceso electoral, argumentan que el transporte que se brinda condiciona a las personas a realizar un voto por determinada persona o partido político. A pesar que esto no es algo que se puede corroborar al 100% derivado a la secretividad del voto, sí es cierto que ciertos partidos políticos pudieran considerar aprovecharse de las condiciones de vida de las personas, ofreciendo elementos a cambio, para incidir en los resultados electorales.  Los partidos políticos también se aprovechan de la interpretación de la actualización de datos, para incluso empadronar a las personas en otros lugares que no son sus lugares de nacimiento o residencia.

Sin embargo, estas elecciones parecen dar un giro a esta concepción de acarreo de votos.  Mirador Electoral informó el pasado domingo 6 de septiembre de diversas llamadas de personas denunciando acarreo de personas por parte del partido Líder y UNE, ambos partidos políticos en la cuerda floja actualmente para pasar a segunda vuelta.  Es decir, es probable que muchas personas que utilizaron los transportes de dichos partidos políticos para movilizarse a los centros de votación, finalmente no votaron por dichos partidos.  Con esto se cae la idea preconcebida que las personas “necesitadas o pobres” se dejan manipular  y no toman decisiones en base a sus intereses y necesidades reales, a pesar de lo que ofrezcan terceras personas.

https://twitter.com/jonatanlemus/status/641252481473757185

El voto rural no es necesariamente voto clientelar, como muchos hubieran pensado.

Sin embargo, y a pesar de ello, el acarreo realizado con intenciones clientelares más que una forma de facilitación de transporte, es un acto que conlleva a que se susciten conflictos electorales el día de las elecciones y se genere inconformidad e impugnación con los resultados y se perjudique a las comunidades, actos que podrían ser penados por la ley.  Habrá que esperar las resoluciones del Ministerio Público en torno a las diferentes denuncias presentadas por esta práctica el pasado 6 de septiembre.

Finalmente, las personas que consideran el término acarreo como un término despectivo y racista, apoyan el razonamiento de que existen ideas preconcebidas en las personas que consideran al voto rural como voto ignorante y clientelar, y por lo tanto, utilizar la palabra acarreo – que podría también hacer alusión al término acarreo de ganado-, es un acto despectivo y discriminatorio hacia los grupos de personas considerados como necesitadas, que en nuestro país se vinculan mayoritariamente con los pueblos indígenas.

Centros de votación accesibles

Movilización, transporte, acarreo.  Independientemente del término y de los efectos negativos que estas prácticas puedan tener, también es cierto que en muchos lugares el acceso a los centros de votación puede ser difícil, así como el hecho de que las elecciones requieren de movilizaciones desde los centros urbanos hacia los diferentes lugares del país, especialmente para aquellas personas que poseen su lugar de residencia y trabajo lejos de su lugar de nacimiento donde se encuentran empadronados.

Por ello,  algunas acciones que se hicieron a favor de garantizar una mayor accesibilidad al centro de votación durante estas elecciones, tanto en Ciudad de Guatemala como en otras áreas del país, fueron:

  • Ministerio de Trabajo y Previsión Social:El Ministerio concedió a todos los Trabajadores del Estado –tanto empleados  de las entidades centralizadas como las descentralizadas- el permiso con goce de salario de no laborar el día lunes 7 de septiembre, con el fin de que pudieran participar como integrantes de las Juntas Receptoras de Votos o Juntas Electorales departamentales o municipales. De igual manera se brindó el apoyo con el propósito de que muchas personas que debían viajar para poder emitir su voto lo hicieran, pudiendo regresar el día siguiente sin ningún problema.
  • Universidad de San Carlos de Guatemala y Universidad Mariano Gálvez: Se suspendieron actividades en todo el territorio como consideración a las personas que debían viajar para poder emitir su voto.
  • Transmetro Municipalidad de Guatemala: El Consejo Municipal brindó apoyo a la ciudadanía a través del servicio gratuito del Transmetro para este 6 de septiembre, poniendo a disposición de los capitalinos las 200 unidades con las que cuenta el servicio, con el fin de poder trasladarse a los centros de votación sin ningún inconveniente.

Si en realidad existe dificultad de movilización de algunos lugares rurales hacia los centros de votación, el Tribunal Supremo Electoral podría considerar opciones presupuestarias para mejorar las condiciones de la flota de vehículos con que cuentan las instituciones gubernamentales y poder brindar servicios de transporte, siempre y cuando sea debidamente autorizado e identificado por el Tribunal Supremo Electoral y que cada vehículo cuente con una o dos personas autorizadas para que verifiquen los datos de cada votante con el fin de evitar  anomalías.  Esto, a modo de evitar que los partidos políticos continúen con su práctica regular de movilización de personas.

Todos hablamos y denunciamos el acarreo, sin considerar muchas veces las diferentes interpretaciones que esto conlleva, especialmente aquella que considera a los acarreados como personas ignorantes y sin capacidad de elección propia.  La primera vuelta electoral ha demostrado un rechazo a los partidos políticos tradicionales, ningún partido puntero logró más del 25% de los votos totales válidos.  Los partidos políticos deben entender que la práctica de movilización de personas no necesariamente asegura votos y el TSE, considerar opciones y soluciones para aquellos poblados donde realmente exista dificultades para la movilización, así como sancionar a aquellos partidos políticos que se les compruebe la movilización junto a otras prácticas clientelares, a modo de incidir en los resultados electorales.  Probablemente hubo prácticas de acarreo electoral el pasado domingo, pero el rechazo hacia los grandes punteros también se puso en evidencia.

* Redacción con apoyo de Liza Noriega

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