By Auxiliares de Investigación
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Por: José Chamo

Los ecosistemas forestales nos brindan una variedad de beneficios, los cuales se reconocen con el nombre técnico de «servicios ecosistémicos» entre los cuales se encuentran: i) servicios de aprovisionamiento (materia prima, plantas medicinales, agua para consumo); ii) servicios de regulación (regulación del ciclo hidrológico, mejora en la calidad de agua, producción de oxígeno); iii) servicios culturales (belleza escénica, turismo); y iv) servicios de soporte, los cuales son necesarios para el suministro de todos los anteriores. Algunos de estos servicios son vitales para el bienestar y la supervivencia de las personas, pero a pesar de ello, algunas acciones humanas como la deforestación, demuestran que tales beneficios son ignorados por la mayoría de guatemaltecos.

Para que los lectores puedan visualizar la magnitud del problema, a continuación les presento algunos datos que se relacionan particularmente con la deforestación:

  • La cobertura forestal pasó de ocupar el 64.05% del territorio nacional en 1950 a ocupar el 34.19% para el 2010;
  • para el período de 1977-1992, la pérdida de hectáreas año (ha/año) era de 65,900 (equivalente a 9 campos de fútbol/hora) y para el período de 2001-2010 esta era de 132,138 ha/año (equivalente a 19 campos de fútbol/hora).

Uno de los datos que me parece más preocupante, es que a pesar que un alto porcentaje de la cobertura forestal restante se encuentra en áreas protegidas, la deforestación en ellas también es alta y, como ejemplo, se encuentra la Reserva Forestal Protectora de Manantiales Cordillera Alux, cuya cobertura forestal se redujo de 80.16% en 1998 a 45.93% para 2008. (CONAP, 2010; Iarna, 2012).

Ojo, este último dato es particularmente alarmante para los habitantes de la ciudad, porque aproximadamente el 60% del agua que se infiltra de la Cordillera, fluye hacia la ciudad y es consumida por nosotros.

La Ciudad de Guatemala tiene problemas importantes en el suministro de agua. Actualmente, la Región Metropolitana de Guatemala (RMG) está conformada por 17 municipios y abarca una extensión territorial de 2,126 km2. En toda esta zona parece que el recurso hídrico subterráneo, también conocido como «acuífero» o «manto freático» se está agotando rápidamente, generando estrés hídrico y reduciendo la disponibilidad de agua; básicamente esto se puede resumir como «escasez». Además, de acuerdo con el Fondo para la Conservación del Agua de la Zona Metropolitana de Guatemala (FUNCAGUA; 2018), la Ciudad de Guatemala es abastecida por fuentes de agua superficiales y subterráneas, siendo para el 2016 un 50.4% de las primeras y 49.6% de las segundas. Por esta razón y con base en todo lo anterior, en esta ocasión haré énfasis en cómo la deforestación genera un impacto directo en la recarga de los acuíferos.

En primer lugar, para describir un poco el contexto natural que precede a esta problemática, comenzaré explicando el ciclo del agua. En resumen, este se describe en tres fases: i) precipitación; ii) infiltración; y iii) evaporación. Pero ¿qué pasa cuando una de estas se ve alterada? En el caso particular de la infiltración, la deforestación es determinante, pues al precipitar el agua, esta impacta directamente en el suelo y al no existir cobertura forestal que retenga un porcentaje de esta, aumenta la escorrentía y el agua que nos es útil se pierde.

Además, existen otras situaciones que influyen en la misma problemática. Algunas de estas son: i) el cambio de uso de la tierra; ii) el crecimiento poblacional (y su concentración en una sola área); iii) la sobreexplotación de los acuíferos debido a la falta de legislación y a la perforación incontrolada de pozos; iv) la disposición de aguas residuales sin tratamiento previo; v) deforestación, entre otros más. Por esa razón, y al considerar la relación de los ecosistemas forestales, tanto con los servicios ecosistémicos, como con las altas tasas de deforestación del país, los guatemaltecos nos vemos en la necesidad de buscar soluciones a esta problemática.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, 2020), ha adoptado y promueve las soluciones basadas en la naturaleza (SbN), las cuales se definen como “acciones dirigidas a proteger, gestionar y restaurar de manera sostenible ecosistemas naturales o modificados, que hacen frente a retos de la sociedad de forma efectiva y adaptable, proporcionando simultáneamente bienestar humano y beneficios de la biodiversidad” (p1). Entre algunas SbN que se han implementado en otros países se encuentran los sistemas agroforestales, las actividades de reforestación y el establecimiento de áreas protegidas.

Desde mi punto de vista, una de las acciones que realmente se puede desarrollar en Guatemala es el establecimiento de áreas protegidas. Un área protegida es un espacio geográfico delimitado, que tiene como objetivo principal conservar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que brindan los sistemas naturales. En ese sentido, creo que a nivel departamental y nacional, es necesario elaborar un estudio para determinar las áreas de alta captación y regulación hídrica, que hoy en día son fuente de abastecimiento de agua para nosotros los guatemaltecos y promover que estas zonas se vuelvan áreas protegidas y se integren a la lista del Consejo Nacional de Áreas Protegidas. De esta forma, se abordarían problemas como el cambio climático, degradación ambiental, pérdida de biodiversidad y la que más nos interesa, la seguridad del recurso hídrico.

Varios ejemplos de cómo esta acción sería eficaz no sólo para la Ciudad de Guatemala, sino también para el resto del país, se han visto en otras ciudades extranjeras. De acuerdo con Dudley y Stolton (2003), a nivel internacional existe una variedad de áreas protegidas cuya función principal es proteger el recurso hídrico, siendo algunas de ellas las siguientes: i) el Parque Estatal Catskill ubicado en Nueva York, Estados Unidos, proporciona a la ciudad el 90% de agua para consumo; ii) en São Paulo, Brasil, el Parque Estatal Cantareira provee el 50% de agua para consumo a la Región Metropolitana de ese lugar; y iii) en Perth, Australia, el Parque Nacional Yanchep abastece a la ciudad con un 20% de agua para consumo .

Basándome en sistemas de información geográfica, pude determinar y confirmar que, en el territorio guatemalteco sí hay zonas con una alta captación y regulación hídrica que aún no están protegidas. Algunas de estas se localizan en los departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Quiché y Alta Verapaz; su protección es necesaria y esencial, la cual debe realizarse rápidamente, previo a que las actividades que realizamos día a día afecten su función.

“Todo ser humano debería tener la idea de cuidar el medio ambiente, la naturaleza y el agua. Por lo tanto, usar demasiada o desperdiciar agua, debería generar algún tipo de sentimiento o sensación de preocupación. Algún tipo de responsabilidad y con eso, un sentido de disciplina” – Dalai Lama

 

REFERENCIAS

Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP). (2010). Plan Maestro Reserva Forestal Protectora de Manantiales Cordillera Alux. Autor. http://conap.gob.gt/wp-content/uploads/2019/10/PM-RPM-Cordillera-Alux.pdf

Dudley, N. & Stolton, S. (2003). Running pure: the importance of forest protected areas to drinking water. World Bank. https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/15006

Fondo para la Conservación del Agua de la Zona Metropolitana de Guatemala (FUNCAGUA). (2018). Plan de conservación del agua. Autor. https://funcagua.org.gt/wp-content/uploads/2020/04/2018.-Plan-de-Conservaci%C3%B3n-del-Agua-para-la-Regi%C3%B3n-Metropolitana-de-Guatemala.-FUNCAGUA.pdf

 

Instituto de Investigación y Proyección sobre Ambiente Natural y Sociedad (Iarna). (2012). Perfil Ambiental de Guatemala 2010-2012: Vulnerabilidad local y creciente construcción de riesgo. Autor. Guatemala

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