Guatemala, abril de 2026
A la comunidad universitaria de la Universidad Rafael Landívar:
Como estudiante activa de esta casa de estudios, me dirijo a ustedes con profunda preocupación, pero también con un firme sentido de responsabilidad ética y social frente a los acontecimientos que actualmente atraviesa la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC).
La USAC no es únicamente una institución educativa más; representa históricamente un pilar en la construcción del pensamiento crítico, la movilidad social y el fortalecimiento democrático en nuestro país. Su papel en la vida política y social de Guatemala ha sido trascendental, al abrir oportunidades para miles de guatemaltecos y constituirse como la única universidad pública al servicio de la nación.
Hoy, esa institución enfrenta una crisis institucional grave, derivada de un proceso electoral cuestionado que ha vulnerado la voluntad de los cuerpos estudiantiles y ha debilitado la confianza en los principios de transparencia, legalidad y participación. Estos hechos no pueden ser observados con indiferencia, ya que representan un retroceso en la lucha histórica por un Estado de Derecho sólido y una educación superior digna.
Como estudiantes landivarianos, formados bajo principios ignacianos que promueven la justicia, la verdad y el compromiso con la realidad social, no podemos desligarnos de lo que ocurre en nuestro entorno. La educación privada no nos exime de nuestra responsabilidad pública; por el contrario, nos compromete aún más a actuar con conciencia crítica y solidaridad.
Defender la universidad pública es defender el derecho a la educación, la dignidad de las personas y la esencia misma de la democracia. Es reconocer que el silencio, en contextos de vulneración de derechos, también constituye una forma de omisión.
Por ello, hago un llamado a la conciencia de toda la comunidad landivariana:
A informarse, a cuestionar y a no permanecer indiferentes.
A reconocer que lo que ocurre en la USAC nos involucra como sociedad.
A asumir un rol activo en la defensa de los principios democráticos y del acceso justo a la educación.
Asimismo, expreso mi solidaridad con los estudiantes, profesionales y sectores que continúan alzando la voz en defensa de la institucionalidad universitaria y de los derechos que hoy se ven comprometidos.
El compromiso con Guatemala no se limita a las aulas. Se construye también desde la postura que asumimos frente a las injusticias.
Hoy más que nunca, es momento de actuar con coherencia, con conciencia y con responsabilidad.
Atentamente,
Jennifer Paniagua
***Este comunicado represente la postura del autor.
