By María del Mar Grajeda
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Había trabajado ahí por 35 años y solo una persona sabía “lengua de señas”

En una de las últimas ocasiones en las que acompañé a mi mamá al supermercado, me topé con que la chica que estaba haciendo el registro de las compras en la caja, era una persona con discapacidad auditiva. Luego de pensar “qué chilero, me alegro por ella y le reconozco al supermercado esta labor” pensé “y ¿cómo se dice ‘gracias’ en lengua de señas?” Me sentí completamente incapaz de expresarme, no por su condición, sino por mi desconocimiento.

Susan Cornel es una estudiante de la Universidad del Valle de Guatemala, que además de estudiar un profesorado en educación para personas con discapacidad sensorial y de la comunicación, decidió tomar un curso de lengua de señas en la Asociación Educativa para el Sordo –ASEDES–. Desde pequeña ha tenido cierta inclinación natural por estar fuera de la tendencia, en la que una persona con discapacidad visual es tildada como “el cieguito”, o una persona con discapacidad intelectual es ante todo “el enfermito”. Esto la llevó a querer informarse, formarse e involucrarse de distintas maneras en el grupo de personas que velan por la creación de mejores condiciones para personas con alguna discapacidad.

Así como este supermercado ha integrado en su personal a personas con discapacidad auditiva o visual, existen otras empresas que también lo han hecho: bancos, call centers y algunas cadenas de restaurantes. Sin embargo, Susan me comparte que estos esfuerzos están lejos de poder ser llamados “inclusivos”. Ya que la inclusividad no se trata de integrar a personas socialmente marginadas a una sociedad que no sabe cómo interactuar con ellas. Más bien, se trata de crear los espacios de diálogo y las herramientas necesarias, tanto para las personas con alguna discapacidad como para las personas regulares, con el fin de llegar al punto en el que no sea algo fuera de lo común el tener un compañero de trabajo distinto a mí.

Para hablar de una inclusión real se deben cumplir con algunos puntos, como la capacitación del resto de trabajadores, el acompañamiento en la inserción laboral, la adecuación del espacio y el desarrollo de la tecnología e infraestructura necesaria.

Ya que la gran mayoría de lugares no son accesibles para usuarios de sillas de ruedas o no cuentan con guías táctiles, por ejemplo. Incluso las guías en algunas calles de la ciudad no brindan la adecuada asistencia a usuarios de bastón.

En el caso de Rosa Llamas, ella identifica que le resulta muy difícil salir a la calle sola; únicamente lo hace acompañada de sus familiares. Este es el reto más grande que enfrenta Rosa, como una persona con discapacidad visual. En su momento, en un ejercicio dirigido por la institución Prociegos y Sordos, tuvo la experiencia de salir a la calle a pedir indicaciones para llegar a un sitio. Algunas personas le brindaron la información necesaria, mientras que otras simplemente no respondieron. Destaca la importancia que una persona regular desempeña al momento de tener la oportunidad de brindar una guía a una persona con discapacidad visual.

Ella y su familia están acostumbrados a recibir todo tipo de reacciones de parte de meseros, nuevos conocidos o cualquier persona que se muestra intrigada o confundida, ya que Rosa no utiliza bastón. Mientras algunos platican de manera fluida y se acoplan muy bien a la dinámica de Rosa y su familia, otros se muestran incómodos sin saber cómo dirigirse a ella. Su hija, Diana Oliva, identifica algunos momentos que quizá su mamá no percibe a veces. Como por ejemplo, al momento de comprar ropa. Rosa necesita palpar las prendas para tener una mejor idea de su aspecto, sin embargo, algunas vendedoras se muestran molestas. Así como meseros que en un principio se cuestionan darle un menú a su mamá. Es evidente que la mayoría de la población desconoce cómo abordar a personas con distintas discapacidades.

Retomando el tema de la infraestructura en la ciudad, es lamentable ver cómo los recursos necesarios para contar con esta infraestructura son destinados a cuestiones como un letrero o una obra de arte que hace referencia al sistema Braille en un desnivel. Mientras que se podrían realizar campañas de sensibilización e información a la población general o coordinar convivencias interactivas en las que los participantes aprenden y comparten experiencias enriquecedoras. Asimismo, es increíblemente indignante pensar en aquellas personas que no tienen una discapacidad, sino dos, o que además de esto se enfrentan a una vida en condición de calle.

Lourdes Robledo estudia una licenciatura en educación inclusiva en la Universidad del Valle de Guatemala y resalta las necesidades que existen para poder enseñar Braile, haciendo uso de una máquina Perkins, cuyo costo es bastante alto. De manera que es mucho más útil para la población no vidente, contar con esta tecnología que el tener el conocimiento de una obra de arte colocada en un desnivel, para sensibilizar de alguna manera a la población.

A pesar de todo, existen iniciativas, instituciones y organizaciones cuyo objetivo es lograr mejores condiciones de vida para personas con alguna discapacidad. Con el objetivo de informarnos, a continuación presento algunas de ellas; la mayoría cuenta con programas de apadrinamiento o donaciones a los que podemos apoyar. El Programa ÁGORA, para la Inclusión Laboral de personas con discapacidad visual, realiza la necesaria labor de brindar el servicio de capacitación al resto de colaboradores de una empresa, al momento de ingresar una persona con discapacidad visual, así como guiar en el proceso para la inclusión laboral exitosa. A nivel gubernamental, el Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad –CONADI tiene el propósito de coordinar, asesorar e implementar la política nacional en discapacidad para la integración e inclusión social de personas con discapacidad en igualdad de condiciones.

Mientras que, según su página web, la Fundación Guatemalteca para Niños con Sordoceguera –FUNDAL está dedicada a las personas con sordoceguera y discapacidad múltiple, a las que tantas veces en el pasado, se les ha negado la oportunidad de desarrollar su potencial y ocupar el lugar que por derecho les corresponde como miembros activos de la sociedad. En el caso del Instituto Neurológico, se busca promover el desarrollo integral de las personas con discapacidad intelectual (DI) y autismo, brindando servicios profesionales para lograr su plena inclusión social, incluyendo ideas de emprendimiento, terapias y demás. Por último pero no menos importante, el Benemérito Comité Prociegos y Sordos de Guatemala tiene como compromiso proveer servicios integrales con eficiencia y avanzada tecnología, a través de programas de prevención y servicios para brindar salud visual y auditiva a la población, facilitando su inclusión en la sociedad, permitiéndoles tener una vida digna.

Es evidente que la inclusión de las personas con discapacidades, en su totalidad, está fuera del control del guatemalteco promedio.

Sin embargo, cada vez son más las empresas e iniciativas que crean espacios laborales para personas con distintas discapacidades. Por lo que considero importante adquirir habilidades y conocimientos, para contar con las herramientas al momento de tener la oportunidad de incluir a una persona con alguna discapacidad. Por ejemplo:

  • Al referirte a una persona con alguna discapacidad, recuerda algo primordial: antes que su discapacidad y antes que todo, es una persona. Por ejemplo, es una persona con discapacidad auditiva.
  • Evita a toda costa utilizar expresiones como “discapacitado”, “minusválido”, “inválido” o expresiones con las que haces de menos a estas personas como “el cieguito” (aunque no sea tu intención). La explicación del porqué llamar a alguien como “inválido” está de más.
  • Toma en cuenta que puedes referirte a las personas que utilizan el lenguaje oral y son personas oyentes como “personas regulares”.
  • Infórmate, para romper incomodidades, miedos o tabús en torno a las distintas discapacidades.

Asimismo, considero importante formarnos en esta temática, para disminuir el pensamiento de “¿y si lo hago mal?” al momento de interactuar y abordar a una persona cuya vida es muy distinta a la nuestra, pero con la que podemos llegar a convivir con éxito. De esta forma estaremos contribuyendo a la creación y expansión de una comunidad de la que se sientan parte las personas con discapacidades.

Agradezco a mis amigas que compartieron sus conocimientos y experiencias.

Para más información de las instituciones o iniciativas mencionadas visitar su página web:

https://conadi.gob.gt/web/

https://www.facebook.com/asedesguatemala/?ref=page_internal

https://www.foal.es/es/agora/255/6218

https://fundal.org.gt/

https://institutoneurologicodeguatemala.org/

https://www.prociegosysordos.org.gt/

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