A veces descubrimos nuestra verdadera vocación al entrar a la universidad, y no me refiero a encontrar la carrera universitaria perfecta, sino a una vocación como voluntario.

 

¿Voluntario? ¡Pues, sí! Recuerdo que durante el primer año en la Universidad Rafael Landívar no sabía en qué participar: clubes, asociaciones, deportes, voluntariado… ¡Eran muchas opciones! Lo único que sabía era que quería invertir mi tiempo en algo que me llenara como persona, que pudiera ayudar a otros y que me distrajera del estrés del día a día; es por ello que elegí ser voluntaria en el Orquideario Landivariano, porque siempre me ha gustado la naturaleza y esperaba encontrar algún proyecto que me permitiera estar en contacto con el medio ambiente.

 

Han pasado tres años desde que inicié en el proyecto y sigo sintiendo la misma emoción y pasión que sentí el primer día

 

¿La razón? Este proyecto se ha convertido en una parte importante de mi vida, no solo porque es un proyecto que contribuye a mejorar y conservar la flora y fauna del país, sino porque el ambiente y las personas con las que he trabajado a lo largo de estos años ha creado un espacio agradable para compartir.

 

Asistir cada semana a este proyecto es una oportunidad para escapar de la realidad. Es bonito poder salir de la monotonía cotidiana, disfrutar del silencio y convivir con la naturaleza en un entorno tranquilo y verde (sobre todo en época de parciales). Actividades como cultivar, plantar y clasificar orquídeas se vuelven entretenidas y el tiempo se pasa volando. Claro que de vez en cuando es normal encontrar uno que otro bicho, pero todo es parte de la experiencia. Lo más interesante para mí es poder aprender sobre temas relacionados con botánica, química y biología de la mano de expertos y poner a prueba esos conocimientos, tanto dentro del voluntariado como en otros lugares.

 

¡Ahora incluso puedo cuidar mejor mis propias plantas!

 

Pero quizás, hacer conciencia sobre la importancia que tienen los proyectos medioambientales en nuestro país es en lo que más me ha ayudado el participar como voluntaria en el Orquideario Landivariano. Es una gran motivación saber que, con mi ayuda en este proyecto, puedo promover el respeto hacia la naturaleza y especialmente hacia las orquídeas, las cuales cuentan con una gran diversidad de especies y requieren de cuidados especiales que no conocería de no ser por estas actividades.

 

Y así como yo, probablemente haya otras personas que sientan la misma pasión por proyectos ambientales. O quizás por otros proyectos dedicados al cuidado infantil, el área escolar o la tercera edad. No importando cuál sea, el ser parte de un proyecto de voluntariado es algo que te llena como persona, lo puedo asegurar; puede subirte el ánimo, arreglar un mal día, hacerte olvidar de los problemas, hacerte feliz al saber que tu ayuda es bienvenida o incluso ayudarte a reflexionar, a meditar o a mejorar.

 

No hay nada mejor que la satisfacción al saber que estás haciendo lo correcto, y más cuando ello ayuda a otros

 

Espero que como sucedió conmigo, el estar en la universidad sea una experiencia más allá de los estudios. Muchas personas no saben lo importante que su ayuda puede ser. ¡Tú granito de arena puede contribuir a cambiar el futuro de un grupo, una comunidad o un país!

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