Habitat Mayo 1

Foto de: Iván Palma

Iván Palma / Habitat para la Humanidad /

Hace algunos días fuimos testigos de una movilización campesina que involucró a miles de personas durante la llamada #MarchaPorElAgua, que tras varios días de caminata llegó a su destino en el centro de la Ciudad Capital con la esperanza de generar un movimiento cívico capaz de promover el uso racional de este recurso; sin embargo para muchos de nosotros no significó más que malestar por el caos vehicular que pudo provocar.

Las peticiones fueron recibidas por nuestras autoridades de gobierno lo cual podemos catalogar como un logro importante, pero quizá más importante la cierta concientización lograda en todos lo ciudadanos guatemaltecos sobre el uso consiente del agua, especialmente para aquellos que creemos que “agua” es el recibo mensual que llega hasta nuestros hogares.

Pero hablemos de aquellos que en lugar de recibir agua salen a buscarla, quienes en lugar de un grifo tiene un cántaro que no gira con la mano, sino se encuentra a kilómetros de distancia, aquellos para quienes la recolección de agua se convirtió en una profesión.

Madrugan igual o aún mas que los que vivimos en ciudades, y así como nosotros luchamos contra el tránsito vehicular ellos luchan por ser los primeros en llegar a los riachuelos para llevar a casa la porción más limpia de agua.

Este es el caso de decenas de familias que viven entre las montañas de nuestro país, comunidades en las cuales Hábitat para la Humanidad Guatemala tiene algunos años de apoyar programas de desarrollo comunitario a través de grupos organizados; con soluciones que van desde huertos familiares y comunitarios de autoconsumo capaces de producir alimento para todas la familias, programas de instalación de letrinas como una solución para el saneamiento de las tierras de cultivo, estufas mejoradas que reduce el riesgo de quemaduras y enfermedades respiratorias, filtros purificadores de agua y mochilas transportadoras de agua para aliviar el sufrimiento de aquellos que cargan con hasta 30 libras de peso en agua, estas mochilas aunque sencillas son capaces de distribuir el peso del líquido, reduciendo los riesgos de sufrir trastornos de estatura en niños y adolecentes.

Mucho nos hemos olvidado de los intereses de estas familias, hermanos y hermanas que bebemos la misma agua que nuestro país nos regala, la marcha por el agua quizá nos recordó que este recurso no es infinito y que puede agotarse, no sabemos si este movimiento despertó el interés de nuestras autoridades. Estoy seguro que sí lo hizo en muchos guatemaltecos, hoy comprendemos que privatizar el agua no solamente es un mal de la agroindustria, sino de cada persona que utiliza más de lo que necesita, la desviación de ciertos ríos produce igual daño que no hacer un correcto uso del líquido en nuestros hogares, pues el agua que yo desperdicio le hará falta a mi vecino.

Si no apoyaron la marcha por el agua, súmense hoy al cambio. Hagan que su voz se escuche fuerte, pero en algo más que en un Post de #ElAguaNosUne, comiencen en casa como juez y auditor acerca de cómo utilizamos nuestra porción de agua, y no se queden esperando que exista una ley de agua para actuar. Hoy en día existen muchos programas de organizaciones humanitarias nacionales que promueven el acceso de agua limpia para todos los guatemaltecos.

En Hábitat para la Humanidad distribuimos filtros purificadores en todo el país, permitiendo el acceso de agua bebible en muchas lugares donde, lamentablemente, las únicas fuentes naturales están contaminadas.

En los últimos años hemos apoyado a un proyecto de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, que ha permitido que más de 50 familias, abandonadas casi por completo, dejen la profesión de recolectar agua y utilicen este tiempo en cuidar y educar a sus hijos.

Involúcrense, donen y sean voluntarios, y construyamos juntos el país de la igualdad, justicia y desarrollo por el que todos protestamos.

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Iván Palma
Hábitat para la Humanidad Guatemala
Director de Mercadeo.
@Soynipec

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