Exito

Mario Majano/ Corresponsal/

Cuando empieza un año nuevo, como de costumbre, hacemos una revisión de nuestros logros y errores del año pasado, planteándonos nuevas metas, buenas experiencias o mejorar algunos aspectos de nuestra vida. Pero, ¿por qué esperamos un inicio de año para mejorar? Esto es un simple pretexto.

Para iniciar un buen año debemos plantear lo que deseamos o añoramos. Habrá momentos en que nos preguntaremos “¿Qué haré con mi vida?” Probablemente no tendremos idea de cómo responderla, pero estamos seguros de querer ser exitosos. Deseamos tener una carrera, conseguir un trabajo bien remunerado y que sea estable.

Este es precisamente el inicio de un camino hacia el fracaso.

¿Qué es lo que te apasiona? No es necesario proponernos metas claras, realizables o precisas ya que los inventos más grandes empezaron con sueños locos e imposibles; no existe una fórmula. ¿Cuántas de las personas exitosas han sido realista? Quien propuso un barco de metal que transportara personas, carga y viajaría miles de kilómetros no estaba siendo realista. El que pensó en un medio de comunicación que uniera a millones de personas en todo el mundo con datos, imágenes y videos en un segundo, y que a eso llamarían internet, no estaba siendo realista. ¿Por qué alguien querría ser realista? En el momento que ves la mínima posibilidad de lograr tu idea y le abres la puerta a ese ser insensato, estás aceptando y haciendo posible que esa idea de imposibilidad se cumpla.

Pero no te engañes, el éxito es solo una idea.  Es más valioso saber trabajar duro y luchar por lo que se añora, que tener destrezas innatas y desperdiciarlas por miedo a la opinión de los demás. Se crea confusión entre los términos talento y habilidad. El talento es algo con lo que nacemos, la habilidad se crea con determinación y horas de dedicación a lo mismo. Indistintamente de cuánto sepas, sin el afán de superarte e ir más allá de lo que se espera de ti, de nada puede valer tu talento, puesto que se ha observado que quienes tienen tendencia a acomodarse a sus aptitudes, no necesariamente logran sobresalir en el campo que se desarrollan.

Este es el punto en que debemos detenernos y pensar ¿cuánto quiero esto?, ¿cuánto estoy dispuesto a dar para cumplir este objetivo? Porque mientras estés durmiendo, descansando o haraganeando va a existir ese alguien que esté trabajando para ser mejor en lo mismo en lo que tú quieres tener éxito. Si no se está dispuesto a poner todo ese esfuerzo, quizá no has sido sincero, y no sea ese el objetivo que deseas alcanzar. Porque si lo es, se verá el esfuerzo, trabajo y dedicación diario como si fuera este el último día que tuvieras para lograrlo.  No pienses que tienes mala suerte, o creer que hay alguien dispuesto a hacer lo que sea para que no llegues a conseguirlo.  Si arriesgas lo puedes perder todo, pero debes pensar en cuanto más puedes ganar si haces ese sacrificio.

Tienes una cordial invitación a reevaluar tu año y proponerte nuevas metas o darle seguimiento a las que no lograste cumplir por alguna razón.

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