Por: Maitri Samayoa Kestler

El ser humano desde sus orígenes ha dejado jeroglíficos, escritos y pictogramas en diferentes partes del mundo y ha sido descubierta a través del tiempo por sociedades tan antiguas como la cultura china, hindú, egipcia, greco-romana y por supuesto, la cultura maya aquí en Guatemala, referentes al uso medicinal de las plantas, siendo una terapia que ha trascendido más allá de verse como algo mágico-religioso, teniendo tanto un sentido espiritual como un sentido científico comprobado, ya que históricamente ha sido la base científica de los avances que se han tenido sobre el uso medicinal de las plantas, para tratar al ser humano de forma completa.

Lo más seguro es que tú, a más de alguien (abuelitos, padres o amigos) le hayas escuchado más de una vez, hablar de los tratamientos saludables que ofrecen las plantas medicinales. De hecho, lo más probable es que tú ya antes, hayas usado este tipo de tratamientos, recomendado por alguna persona que ya lo haya experimentado.

Pero puede que te preguntes, exactamente ¿qué es la Fitoterapia? O mejor aún, por qué a pesar de tanto tiempo que ha estado asociado a la historia de la humanidad, sigue considerándose un método terapéutico valioso de conocer hoy, igualando e incluso pudiendo sobrepasar los beneficios de la medicina alopática que conocemos.

La fitoterapia no es más que el uso terapéutico de las plantas medicinales, con el fin de prevenir o sanar una enfermedad o bien para curar pequeños trastornos, como se ha hecho tradicionalmente.

Permitiéndole a todos ser acreedores de un método de tratamiento alternativo; con mayor accesibilidad a los mismos por su precio, así como también a una menor probabilidad de posibles efectos adversos con el mismo beneficio de cura, que no solo influirá en nuestro estado físico sino también emocional de forma positiva.

Sin embargo, es importante mencionar que para la OMS, a diferencia de lo que se pensaría, no todas las plantas “califican” para ser consideradas como “plantas medicinales”, pues son solo aquellas de las cuales uno o más de sus órganos (raíz, tallo, flor, etc.) de verdad puedan ser utilizados con la finalidad de curar.

Además, pueden ser utilizadas como una “droga vegetal”, definiéndose como la planta que tiene en sí un efecto terapéutico.

Asimismo, las plantas se caracterizan por tener diferentes principios activos, como son las proteínas, vitaminas, minerales, etc. siendo altamente beneficiosos para tratar diferentes patologías, por lo que se ha visto que al utilizarlos junto con otros medicamentos, pueden incrementar su funcionalidad o bien puedan inhibirla, siendo un punto importante de tener en cuenta al momento de consumir medicamentos sin tener en consideración la dieta de la persona.

 

Ahora bien, ¿qué plantas medicinales conoces?

Empezaremos mencionando lo que actualmente, en estos tiempos de pandemia, probablemente sea lo que más se ansía conocer, pues no hay familia que no busque tratar de mil y un forma, las infecciones respiratorias agudas de la época, producidas o no por el famoso COVID-19.

  • Ajo: Comenzando con ajo, siendo esta una planta bastante interesante, ya que cambia sus propiedades según su estado crudo o cocido, por lo que se recomienda comer crudo y machacado si se busca obtener un efecto antibiótico, pues sólo machacado produce alicina, ya que es un compuesto que además contiene propiedades antioxidantes. Se emplea como un medio para fortalecer el sistema inmunológico y como expectorante natural, pudiéndolo combinar con miel preferiblemente, porque es un antibiótico natural, que se puede consumir idealmente durante un período de 5 a 7 días.

 

  • Cúrcuma: Continuando con una planta originaria del sudeste asiático en la India, utilizada por primera vez entre los años 610 a.C. y 320 a.C., siendo una figura que reduce la carga viral por su función antiinflamatoria, especializada en tratar pacientes con problemas que van desde papiloma, zika, daño pulmonar y problemas de páncreas.

 

  • Eucalipto: Es famoso por su estado oleoso, utilizado en esencias debido a su aroma característico. Empleado tanto en Spas como en productos de belleza, sin embargo, también puede ser utilizado como un desinfectante natural, un repelente de mosquitos efectivo, como vaporizador y expectorante de las vías respiratorias, así como una pomada para dolores musculares e incluso como medio energético y antidepresivo.

 

  • Albahaca: Tratándose de una pieza característica de la comida italiana, viéndose en pizzas y demás; la albahaca también se considera un medio de tratamiento ante cuadros de trastornos gastrointestinales como es la inapetencia, la digestión lenta, vómitos, cólicos abdominales, siendo capaz de combatir parásitos intestinales, fiebre e incluso tos y jaqueca, pudiendo tratar hasta problemas de asma, mediante el fortalecimiento del sistema inmunológico, una administración ideal es de 2 a 3 veces al día después de cada comida por 4 a 5 semanas, en dosis de 1 a 2 cucharadas por tasa en infusión o decocción de hojas.

 

  • Lavanda: es una planta que llama la atención gracias a su delicioso aroma y a su flor de tonalidad morada o blanca, de la cual se utiliza justamente esta parte como medio antibacteriano y antivírico para disminuir la inflamación, tos y fiebre en caso de faringitis y bronquitis, ayudando a la regeneración de células en el cuerpo, funcionando además como analgésico o sedante, siendo capaz de “curar tanto heridas físicas como emocionales”.

 

  • Por último, agregaré en forma de pinceladas un par de plantas más que no pueden quedar olvidadas, como es el caso de la naranja que puede ser utilizada como antidepresivo natural; el  olivo para condiciones anímicas y mentales; el perejil como diurético natural; la manzanilla  como un medio antiinflamatorio; las semillas del hinojo, utilizadas como galactogogo natural que ayuda a incrementar la producción de leche en las mujeres durante la lactancia materna; la raíz de valeriana para tratar convulsiones; la uña de gato como coadyuvante en cáncer; la guayaba, siendo utilizada no tanto la fruta como se pensaría, sino sus hojitas, ya que en té son de gran utilidad para el virus H1N1, zika, para las infecciones por coronavirus, ya que cuenta con funciones antibacterianas y antinflamatorias bastante fuertes; el té de la flor de la buganvilia para la tos, pues se ha visto que relaja y desinflama las vías respiratorias; el romero , capaz de mejorar el estado de ánimo, la energía y la claridad mental, gracias a su agradable y fuerte aroma, además de poseer cualidades desinflamatorias utilizadas para dolores musculares y enfermedades respiratorias.

 

También se hace énfasis que algunas plantas son consideradas como un antibiótico natural, como el limón y la miel de abeja. Pero también le damos su valor de importancia a los fármacos que tienen una respuesta pronta, pero algunas veces con repercusiones en la salud, posterior a los otros medicamentos de síntesis, pero que a la vez han salvado la vida de millones de personas, pues como se sospecharía, del 60-70% de los fármacos utilizados en América Latina tiene como principio activo una planta, por lo que hoy en día seguimos utilizando, aunque de otra manera, el mismo principio curativo de la naturaleza.

Por lo que, en gran parte, gracias a estas derivaciones herbolarias y plantas naturales medicinales, es que contamos con los grandes avances que conocemos sobre la medicina moderna. Según estudios químicos realizados en plantas, para determinar medicamentos que hoy en día se muestran de una forma mucho más simplificada y concentrada en un jarabe o una pastilla.

Sin embargo, es importante recordar que las plantas no son inocuas, es decir que tampoco es que sean inofensivas, pues incluso el excedernos en el consumo de agua nos puede hacer daño, así como no existe algo que sea 100% venenoso, nada es completamente inofensivo. Ya que hasta el más fuerte veneno en dosis adecuadas puede ser la mejor cura. Por lo que es valioso aclarar que a diferencia de lo que se cree, el consumir algo que “como es natural no me va a hacer mal”, tampoco es del todo cierto.

Por lo que el punto central de este artículo no es, sino ampliar la visión que se tiene hoy en día de la medicina, que lucha por ganar la batalla diaria contra enfermedades tan nuevas o conocidas como el tratamiento mismo.

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