By Luis Ernesto Morales
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Cuando una persona quiere tomar una decisión o quiere tener toda la información posible al respecto, entre más importante sea la información, los datos adquieren aún más importancia. Por ejemplo: la comprar de un carro, elegir una casa a donde mudarse o decidir qué carrera seguir. Acumular datos, cifras, estadísticas y demás números lleva a que tomemos mejores decisiones, porque conocemos más al respecto y tratamos de considerar todas las aristas posibles y hasta las imposibles. En los tiempos que vivimos y enfrentando la necesidad de buenas decisiones colectivas, la importancia de tener la mayor cantidad de información disponible nunca había sido tan clara.

Las incongruencias en los datos no sólo son un problema en nuestro país, sino que ante las decisiones individuales de cada gobierno y la falta de liderazgo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), han propiciado estadísticas de todas formas y colores. En países como Francia, no se ha tomado en cuenta a los muertos que no sean en hospitales, en España no se contabiliza a los muertos en residencias de ancianos sin test y en Reino Unido*, pasaron los primeros días desde el primer caso sin contemplar el COVID-19 como una causa. En Estados Unidos, el país con más muertos por la pandemia, existe una desacreditación contra los científicos y los datos proporcionados por ellos ha provocado desde manifestaciones sin sentido hasta muertes prevenibles.

La publicación de los datos en Guatemala ha ido mejorando con el tiempo, pero aun así deja muchísimas sombras para que toda persona ajena al gobierno, pueda comprender a totalidad. El análisis de datos nos puede decir con mucha mayor veracidad cual es la situación real, como por ejemplo, conocer el porcentaje de positivos por cada cien o mil pruebas, la cantidad de pacientes asintomáticos o con síntomas leves, incluso conocer si las personas que han dado positivo han sido testeados más de una vez y otro sinfín de datos más que hasta ahora no se conocen. En algunos casos no dar a conocer información como los datos personales de los contagiados es algo correcto, pero existe mucha información en masa que, de saberse, podría prevenir conflictos, “bolas” en redes sociales y en el peor de los casos, muertes.

En cuanto al mundo económico, también se necesita de estadísticas que puedan analizar la fluctuación de divisas, la reducción en remesas o el aumento en el desempleo. Pero al momento de las propuestas, estas también caen en proyecciones y especulación por parte de los encargados. Para evitar efectos negativos a nivel sociedad es indispensable que a partir de las estimaciones del sector de sanidad pública se hagan las proyecciones económicas.

En pocas palabras, que médicos y epidemiólogos marquen la pauta para los economistas y no al revés.

Creo necesario tocar brevemente el comportamiento humano como conclusión. Es interesante que, para algunas personas, el dato de muertes anuales por la gripe común cobrara tanta importancia, mientras los cientos de datos que han acompañado la investigación de esta pandemia parecen ser irrelevantes. El ser humano le da relevancia a lo que quiere o le conviene. Pero, solamente informando, dando los datos exactos de contagios, recuperaciones, testeos, cantidad de insumos médicos, etc., se puede lograr cambiar el comportamiento.

Dar a conocer las cosas como en realidad son no crea pánico, sino conciencia, y esta es la forma correcta de cambiar el comportamiento social.

*Fuente: https://elpais.com/sociedad/2020-03-29/cada-pais-cuenta-los-muertos-a-su-manera-y-ninguno-lo-hace-bien.html

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