
Brújula/
De vuelta a la realidad, un camino de retorno. Luego de una larga estancia fuera de nuestras fronteras, muchos guatemaltecos día con día temen por ese regreso a casa. Y es que el retorno no será fácil. Ninguno de aquellos que vuelven lo hacen porque estaban de vacaciones, descansando o haciendo turismo; la mayoría de guatemaltecos que regresan se ven obligados a hacerlo, no es su primera opción.
Guatemala es un país de origen y tránsito de personas migrantes. Muchos centroamericanos día con día atraviesan nuestro territorio para lograr llegar a México, y desde allí, iniciar la travesía junto a miles de guatemaltecos que se suman en las fronteras, para lograr llegar a Estados Unidos, el país de destino. De acuerdo a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alrededor de 1.5 millones de guatemaltecos residen en el extranjero, de ellos 1.3 millones en Estados Unidos. La mayoría de ellos, indocumentados.
Y es para este último grupo de guatemaltecos indocumentados que el camino de regreso a casa resulta algo no previsto y poco llamativo.
“Regresar a casa” significa volver al país en el cual se vio obligado a salir debido a la falta de oportunidades laborales, educativas y de desarrollo en cual se desea vivir. “Regresar a casa” representa para muchos migrantes guatemaltecos quedarse a mitad del camino, cuando son interceptados en México y devueltos por las autoridades mexicanas por tierra a Guatemala. Para muchos otros, significa dejar una familia en Estados Unidos; hijos de guatemaltecos nacidos en el extranjero a quienes les es permitido permanecer en territorio estadounidense pero que deben, para ello, separarse de sus padres. “Regresar a casa” también significa la finalización de envío de remesas a las familias en Guatemala, afectando con ello la economía de la familia, y de una u otra manera, la economía del país.
Entre enero y abril de 2014 fueron deportados 14.262 guatemaltecos de Estados Unidos y 8.324 de México, de acuerdo a cifras oficiales. La mayoría de guatemaltecos viviendo en Estados Unidos fueron deportados de los estados de Arizona y Texas. Sin embargo, y a pesar de que el tema de la migración genera una sensibilización general en muchos guatemaltecos, pocos nos detenemos a reflexionar y colocarle rostros a dichos migrantes. La mayoría de compatriotas que migran son jóvenes no mayores a los 25 años, jóvenes como nosotros, que en lugar de tener la oportunidad de estudiar y ser universitarios, se vieron obligados a salir del país a buscar mejores oportunidades.
La migración es un fenómeno latente en el país, y como tal, es importante que conozcamos a profundidad algunas de las realidades que muchos guatemaltecos –jóvenes como nosotros- viven fuera y a su retorno cuando después de días, meses o años, son obligados a encaminar el camino de regreso. Desde Brújula estaremos durante 2014 generando material de interés sobre la temática, esperando poder contribuir a la sensibilización y el reconocimiento de la importancia del mismo.
El regreso a casa y el de vuelta a la realidad no pasa únicamente por el descanso de Semana Santa que acaba de finalizar; para muchos jóvenes guatemaltecos, el camino de regreso a casa ha sido más largo y dificultoso, y el panorama de empezar de nuevo, resulta bastante borroso. ¿Por dónde se empieza a vivir en este país?