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María Alejandra Morales/ Opinión/

Evaluando las Comisiones de Postulación, caí en cuenta del poco interés que existe entre mis conciudadanos por estos procesos. Es sorprendente cómo incluso aquellos que se dicen bastante empapados de lo que es la vida política del país, ignoraban procesos tan elementales como éstos. Enterarse de ello realmente no lleva más de una lectura diaria de medios. Debo reconocerlo, pues tanto los medios como la sociedad civil, se han esforzado por mantener al tanto a la ciudadanía de cada uno de los pasos que se toman en las comisiones.

He sido sorprendida negativamente al darme cuenta que la mayoría de mis conocidos, entre ellos futuros politólogos y abogados, no sabían nada, o conocían muy poco acerca de las Comisiones de Postulación. Me sorprende aún más que la gran mayoría de esta sociedad crea que el único proceso relevante de elección ocurre cada cuatro años, y es al elegir Presidente y diputados.

¿Cómo no vamos a sentirnos poco representados? Si luego de votar decidimos durante cuatro años no asumir tan siquiera la responsabilidad de informarnos.

Los invito a responderse las siguientes preguntas, ¿Conocen a los Magistrados electos para Tribunal Supremo Electoral? Es más, ¿Conocen las funciones del TSE? ¿Saben qué son las Comisiones de Postulación? ¿Conocen a los comisionados y postulados? Si la mayoría de sus respuestas fue negativa, los invito ahora a informarse, a asistir a los diversos foros que se realizan para presentar el tema, a conocer a los comisionados, a conocer a los personajes que se consideran suficientemente idóneos y honorables para postularse a tan altos cargos.

Los procesos de Comisiones de Postulación que se estarán llevando a cabo este año, elegirán al próximo Fiscal General y Jefe del Ministerio Público;  también a los 10 Magistrados, titulares y suplentes, del Tribunal Supremo Electoral; se elegirá también Magistrados de Corte Suprema de Justicia, Corte de Constitucionalidad, Corte de Apelaciones y Contraloría General de Cuentas.

Debemos dejar atrás ese sentimiento generalizado de que la política del país y las decisiones importantes, dependen exclusivamente del Presidente y los Diputados. No olvidemos el hecho de que nuestro país es una “República”, y aunque es un tema ampliamente discutible, al menos así lo dice nuestra Constitución, y en estructura y funcionamiento se supone que lo seamos. Por tanto, las decisiones importantes  no están concentradas, ni deberían estarlo, únicamente en el Ejecutivo o Legislativo; he ahí la importancia de estos procesos, en los que se elegirán piezas fundamentales para el buen funcionamiento de nuestro actual y próximo gobierno.

Borrémonos la imagen de que con cada cambio de Gobierno se transforma todo, pues los puestos que hoy se eligen tendrán significativa relevancia para los próximos comicios.

¿Queremos cambios? ¿Queremos candidatos ejemplares? ¿Nos gustan los juegos limpios y la política transparente? Pues entonces preocupémonos por informarnos, por participar; no está de más exigir y luchar por lograr una representación activa dentro de nuestro Gobierno. Lograr esto es tan fácil como dejar de ser perezosos y asumir la responsabilidad de ser ciudadanos, de trabajar para el cambio, y esforzarnos para tener una Guatemala diferente.

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