By Mayid Alegria
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El 1 de mayo se conmemora el Día Internacional de Trabajo, una fecha especial para recordar a los Mártires de Chicago. En este día es necesario reflexionar sobre las condiciones laborales y sociales, para que estas se adecuen a las demandas del mundo actual.

“Ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo y ocho horas de descanso”

Todo se remonta a 1886 en donde un grupo de obreros realizaban una serie de demandas laborales, dentro de ellas exigían la reducción de doce o más horas de trabajo a una jornada de ocho horas diarias, un salario mínimo, un día de descanso, vacaciones, seguridad social y mejoramiento de las condiciones laborales. Lo anterior, provocó una fuerte concentración de obreros que logró paralizar a Estados Unidos por lo que el sector empresarial y el gobierno de turno accedieron a las demandas legítimas.

Por otra parte, este día representa una fiesta para grupos obreros, sociales, populares, debido a que se realizan múltiples manifestaciones pacíficas en calles y plazas de distintos países para expresar la unidad entre trabajadores, así como para denunciar la necesidad de mejorar las condiciones de vida de todas y todos los obreros.

Sin embargo, en este año dicha actividad será atípica debido al confinamiento en el que se encuentra el mundo, derivado de COVID-19. Las múltiples marchas populares se verán completamente paralizadas debido a las distintas medidas tomadas por los gobiernos de cada Estado, sé que las distintas agrupaciones obreras, sindicales y sociales seguirán expresándose y denunciando desde sus espacios, todas aquellas mejoras de trabajo y nuevas fuentes de empleos que potencialicen el desarrollo de los seres humanos.

1 de mayo de 2020

El trabajo constituye un factor determinante para el desarrollo de la persona humana de tal forma que genera aspiraciones y oportunidades para enriquecer la vida humana. Asimismo, a pesar de las importantes conquistas laborales, es oportuno reflexionar sobre la reivindicación de demandas sociales y laborales que se han dejado atrás, así como la necesidad de nuevos empleos que cumplan con una legislación protectora, que sean dignos, satisfactorios y bien remunerados para todas las personas humanas.

Por otro lado, a pesar que las leyes laborales pretende ser de carácter de bienestar y protección con la persona humana, existen condiciones de desigualdad poco alentadoras, según las estadísticas proporcionadas por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD– , las mujeres ganan un salario 24% menor que los hombres, y solamente el 25% ocupa cargos administrativos y directivos en las empresas. En el caso de Guatemala, también se ve una fuerte ausencia de representación en los Poderes Públicos del Estado.

Ahora más que nunca necesitamos la promoción de los derechos laborales y la creación de cuerpos jurídicos que sigan abrazando al obrero.

No obstante, el mundo atraviesa una crisis sanitaria, económica y humana sin precedentes, por lo que el futuro laboral y social es sumamente incierto. El principal desafío será –posterior a la superación del virus– la creación de nuevas fuentes de empleos que a la fecha sigue siendo una deuda pendiente con cientos de jóvenes –y personas en general– que cada año se les dificulta conseguir un trabajo digno y bien remunerado a raíz de la compleja situación de continuar con la educación superior u otro tipo de capacitación para sus habilidades.

Finalmente, en este periodo de confinamiento es oportuno, tanto para las autoridades de gobierno como para los trabajadores, desempleados y jóvenes que aspiran un trabajo, reflexionar y replantear un nuevo modelo político, económico y social que reafirme el compromiso de la protección permanente de nuestra Constitución Política de la República y las leyes laborales.

De igual forma, aprovecho para reconocer el esfuerzo que hacen cientos de personas para subsistir en la economía informal y así “sobrevivir” día a día. Por un nuevo movimiento sindical-obrero que lucha por la integración y reconocimiento de estas personas que se encuentras completamente fuera del goce de la seguridad social por el hecho de no poder acceder a un empleo formal.

 

En agradecimiento a la labor de la legislatura y el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo, hoy contamos con un Código de Trabajo que responde a los intereses sociales (1945).

 

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