By Luis Ernesto Morales
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En los tiempos actuales, es casi imposible dejar fuera de nuestros pensamientos el tema de la pandemia; que ha cambiado nuestras vidas este 2020. Para cualquier conversación que tenemos sea por teléfono, videollamada o en persona, siempre un tema u otro vuelve al coronavirus. Para alguien que escribe, escribir o no del tema es todo un dilema, aunque sin querer queriendo, siempre volvemos a caer en la trampa. A final de cuentas, todos estamos viviendo la misma situación con matices y diferencias según cada persona y hogar, pero de todas formas la misma situación.

Lo bueno de escribir sobre un tema así, es que conectar de forma empática con el lector es mucho más fácil, ya que no hablamos de algún tema abstracto y lejano, sino de algo palpable y cercano. Sin embargo, no dejo de pensar en que hay más de alguien pensando en escribir el libro perfecto o el guion perfecto para hacer una película de la pandemia, tratando de vendernos algo que literalmente todos vivimos. Pero bueno, este no es el punto de los dilemas actuales que tenemos con 6 meses de una situación extraordinaria y que avecina un tiempo más de realidad alterna, como los que hemos experimentado.

Ya con 6 meses de vivir vidas alternas, de reducción de medidas y una normalización de los contagios y lastimosamente una normalización a la muerte causada por el virus; las decisiones que tenemos que tomar pasan por una delgada línea entre precaución y descuido. El lastre económico, social y mental que la pandemia nos ha dejado no impulsa, sino obliga, a retomar pequeños aspectos de nuestras vidas pasadas, que ya parecen tan lejanas.

Las decisiones que tomamos nos dejan una sensación doble, dependiendo lo que hagamos. Si decidimos hacer algo como ver a un amigo con todas las medidas, nos deja una sensación de culpa, de temor de tirar al traste 6 meses de cuidado. Si decidimos no verlo, pensamos en cómo desperdiciamos nuestras vidas y que puede ser que estemos exagerando con nuestro comportamiento.

En estos 6 meses, ha habido personas que se han desligado de la realidad y se han pasado las medidas de contención por donde les place y lo han hecho desde que hubo 1 caso confirmado, tanto como con más de 88 mil (al momento de escribir esta columna). De la misma razón, ha habido personas que aún pasados los peores momentos de la pandemia, seguirán manteniendo todas las medidas, como si fuese el primer día. Para la gran mayoría que se encuentra en el medio, la ‘quebradera’ de cabeza es interminable, esperando que el cansancio a esta situación no cause que demos la vuelta a la normalidad por sentado.

 

¿Salir o no, verse o no, comer afuera o no, que se puede retomar y qué necesitamos retomar? Dónde aflojar y dónde apretar con las decisiones que tomemos, es el dilema actual que todos tenemos.

 

 

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