COP21II

Karen Barrera y Juan Pablo Pinto/

La Conferencia de las Partes –COP- 21, también conocida como París 2015, fue un evento en el que participaron más de 190 países que conforman las partes interesadas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático –CMNUCC-, dicha convención se abrió a la firma durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992 y entró en vigor el 21 de marzo de 1994.

Guatemala es parte de la CMNUCC,  y como parte de esta, firmó y ratificó el Protocolo de Kioto de la misma Convención, el cual tuvo como objetivo reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero –GEI- causantes del calentamiento global.

En diciembre de 2015 Guatemala también formó parte de la histórica COP 21, donde finalmente se llegó a un acuerdo climático mundial y se enfatizó en los siguientes puntos:

  • El aumento de la temperatura global debe estar por debajo de los dos grados Celsius.
  • Los países en desarrollo deben apostarle a las energías renovables.
  • Los países desarrollados otorgarán fondos cercanos a los US$100,000 millones para los países en desarrollo a partir de 2020 para desarrollo de proyectos que reduzcan emisiones y de adaptación al cambio climático.
  • El acuerdo se revisará cada cinco años.

Al respecto, nuestro país desde hace varios años ha desarrollado herramientas para reducir los efectos negativos del cambio climático, por hacer mención: la Política Nacional de Cambio Climático (Acuerdo Gubernativo 329-2009), Ley Marco para Regular la Reducción de la Vulnerabilidad, la Adaptación Obligatoria ante los Efectos del Cambio Climático y la Mitigación de Gases de Efecto Invernadero (Decreto 07-2013), una Política Energética 2012-2027 vinculada a la reducción de emisiones de GEI y energías renovables, un borrador del Plan de Acción Nacional de Cambio Climático y su Contribución Nacional Determinada –INDC-.

El acuerdo mundial sobre clima era necesario para países vulnerables como Guatemala.

El acuerdo mundial sobre clima era necesario para países vulnerables como Guatemala, considerando los fondos que los países desarrollados brindarán a los países en desarrollo, ya que esto representa una oportunidad de desarrollar proyectos en pro de la adaptación y mitigación del cambio climático; contribuyendo de esa manera a la preservación de especies de flora y fauna y desde luego, a la generación de ingresos económicos para muchas comunidades.

Se debe resaltar que Guatemala además de contar con instrumentos legales valiosos que pueden intervenir con el cumplimiento de lo establecido en la COP 21, está desarrollando proyectos de gran magnitud relacionados con el tema, tales como: Reducción de Emisiones por Deforestación Evitada en la Zona de Usos Múltiples de la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala –Proyecto Guatecarbon-, Clima, Naturaleza y Comunidades en Guatemala –CNCG- y la Estrategia de Desarrollo con Bajas Emisiones –LEDS-.

Si bien es cierto, todas las anteriores acciones debieron desarrollarse e implementarse hace muchos años atrás –sin esperar consecuencias climáticas negativas como el aumento de 1º Celsius a nivel mundial-, ahora podemos decir que aún existe algún tipo de esperanza para el mundo entero. Es momento oportuno para integrarnos por algo que va mas allá de fronteras humanas, hay un planeta cargado de biodiversidad y recursos naturales que por décadas han sido sobreexplotadas. Es responsabilidad de cada uno de los habitantes de este planeta y no solo de los profesionales sumergidos en el tema de clima o políticos que se sientan a firmar tratados. Es tiempo de responsabilizarnos de manera individual y ser más consientes cada vez que utilizamos un recurso natural de manera directa o indirecta.

Ahora mismo, no tenemos tanto tiempo para cambiar nuestro comportamiento consumista. Recordemos la naturaleza no nos necesita para vivir, ella evoluciona y cambia, pero nosotros no podemos sobrevivir sin ella.

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