By Auxiliares de Investigación
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Por: Ana Elena García Barrientos – Alumna Auxiliar de Investigación, del Instituto de Investigación y Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Sociales (IIJ).

En Guatemala existen diferentes tópicos que inevitablemente deben ser tratados por el Estado, para garantizar el bien común. Estos temas como “bombas de tiempo”, están listos para explotar en cualquier segundo, vulnerando los Derechos Humanos de la población. A pesar de ello, estos no parecen ser prioridad en la agenda legislativa, incluso me atrevería a decir que por la ausencia actual de gobernanza, dichos temas se encuentran olvidados; vulnerando los derechos de los guatemaltecos.

El agua, es uno de los diversos tópicos que el Estado por diversos motivos, ha evitado adentrarse, quedando insuficiente la legislación sobre el tema y dejando un sistema normativo y jurídico desbalanceado. A pesar de estar ligada al bienestar de la vida, salud, alimentación, pobreza, desigualdad, etc., la importancia de este recurso llega a tal punto, que es considerado como la fuente de la vida misma. Este elemento de la naturaleza debe ser valorado, respetado y garantizado para todos y todas, sin discriminación. No obstante, la realidad en Guatemala sobre el agua, es otra muy diferente. Ejemplo de esto, es que por el valor del recurso, tanto para la vida digna como para la economía, existen diversos conflictos sociopolíticos entre empresas y comunidades.

Como Estado Parte del PIDESC (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales), Guatemala tiene las obligaciones legales específicas de respetar, proteger y cumplir con el derecho humano al agua. La obligación de respetar, consiste prácticamente en la abstención de injerencia directa o indirectamente en el ejercicio del derecho al agua; la de cumplir, exige adoptar medidas necesarias para ejercer plenamente el derecho, por lo que abarca entre otras cosas, la necesidad de reconocerlo en grado suficiente en el ordenamiento político y jurídico nacional, mediante la aplicación de leyes.

En cuanto a la obligación de proteger, esta prohíbe que el Estado impida a terceros -particulares, grupos, empresas, y otras entidades- disfrutar el derecho al agua, por lo que comprende adoptar medidas legislativas efectivas para el efecto.

A medida que los problemas crecen, empresas, investigadores, sociedad civil y gobiernos, han centrado su atención cada vez más al tema del agua; cada uno de estos actores, desde diferentes perspectivas. Por lo que es importante realizar un pacto social sobre el tema, ya que evitarlo y dejarlo a la suerte, es una fuente de conflictos políticos, sociales, económicos y territoriales entre naciones. Es importante que al momento de realizarse los acuerdos, los grupos en situación de mayor vulnerabilidad, sean piezas claves para sentar las bases y evitar que la exclusión histórica continúe.

Por lo que el Instituto de Investigación y Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Sociales (IIJ), de la Universidad Rafael Landívar, por medio de la Licenciada Lisa Santos (a quien apoyo como auxiliar), al notar el problema del agua, centró una de sus investigaciones en la indagación sobre los aspectos jurídicos, las iniciativas de ley, el conflicto de normativa y otras vertientes, terminando con la profundización de los estándares internacionales del Derecho Humano al Agua.

Concluyendo que la crisis que se enfrenta con el tema de agua es profunda y multidimensional, me refiero a que el agua, por su complejidad e interrelación con la vida, puede abordarse desde diversas ciencias y disciplinas; tanto desde los saberes y ejercicios de un ecologista, como los de un agrónomo, o un abogado. Por lo que en mi opinión, la unificación de las ciencias e investigadores de diferentes ramas y con diverso “expertise”, podrían ser de gran ayuda para la realización de propuestas estatales sobre cómo abordar este tópico antes que estalle; siempre y cuando, el análisis multidisciplinario busque el cambio de paradigmas, comprenda la crisis socio-ambiental, los derechos humanos y la visión económica.

Con esto en mente, la investigación de la Universidad Rafael Landívar, con ánimo de romper el molde básico, unilateral y el pensamiento ortodoxo que predomina en la forma de concebir los proyectos; está en la lucha por abordar la complejidad y crisis de la problemática del agua, a través de estrategias epistémicas y multidisciplinarias. Con la finalidad de formalizar un aporte, los diversos Institutos de la Landívar, en unificación de saberes, han organizado diversas reuniones para compartir y organizar la información sobre este tema, esperando realizar una publicación sobre la materia, en colaboración interdisciplinaria, el próximo año.

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