By Mayid Alegria
Posted: Updated:
0 Comments

En algún momento de nuestra vida, tuvimos que habernos detenido y cuestionarnos: ¿Por qué el sistema no funciona? ¿Por qué estamos así? Si no te lo has cuestionado, te invito a que te formules estas y otras interrogantes, que podrían llevarnos a dar un paso hacia adelante.

Partiendo en ese orden de ideas, me permito dedicar lo siguiente, a todas y todos los jóvenes que heredamos complejas situaciones, instituciones, formas de percibir la realidad y pensamientos del siglo pasado; pero específicamente, a los jóvenes que forman parte de la comunidad estudiantil superior; que aún no empiezan a demostrar que la “universidad está pasando por ellos”, en el entendido que deben hacer una transformación profunda, para empezar a  cambiar los prejuicios y  prácticas arcaicas.

En ese sentido y con base en mi experiencia de estudiante, puedo afirmar que en los pasillos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, transitan estudiantes en los que impera la apatía y el silencio; frente a la realidad nacional. Y aún más cerca, frente a los problemas que afronta nuestra casa de estudios; ¿acaso perdieron la esperanza?, ¿su objetivo es graduarse, para una aspiración económica mejor y no ser parte de la solución al  problema? Para ambas interrogantes, mi respuesta es: no lo sé, pero de algo estoy seguro y convencido:

En las manos de todos los estudiantes pertenecientes a la educación superior pública o privada y egresados, reposa el poder de la transformación y es en este punto, en donde hago alusión a: “el cambio inicia en casa”, puesto que para la dirección y administración del país, el sector académico tiene una fuerte incidencia; la cual te explicaré a continuación, con base en artículos de la Constitución Política de la República de Guatemala (CRPG):

  • Respecto a la junta monetaria: a la Universidad de San Carlos de Guatemala, los constituyentes de 1985, encomendaron la tarea responsable de designar a un miembro de dicha casa de estudios, para la integración de la junta monetaria: por medio del Consejo Superior Universitario. (Artículo 132 de la CPRG)
  • Iniciativa de ley: de igual forma, es la Universidad de San Carlos de Guatemala, a la que se le concibe la facultad de presentar iniciativas de ley ante el Congreso de la República de Guatemala. Es lamentable constatar, que no exista una vía formal para que los estudiantes puedan ser partícipes de esta abismal responsabilidad y facultad. (Artículo 174 de la CPRG)
  • Elección de la Corte Suprema de Justicia: tanto la universidad nacional, como las universidades privadas, son parte fundamental de este proceso de trascendencia para el país, ya que forman parte de la Comisión de Postulación. Ésta es un órgano temporal, integrado por sectores académicos, agremiados y profesionales; los cuales, deben elaborar una nómina con una cantidad preestablecida, para que el Congreso de la República, elija a los respectivos magistrados para Corte Suprema de Justicia y Corte de Apelaciones. (Artículo 215 de la CPRG)
  • Contralor General de Cuentas: de igual forma, en este espacio de incidencia, son llamadas las universidades del país, para que por medio de sus autoridades respectivas -rectores y decanos- elaboren una nómina, para que el Congreso de la República elija a dicha autoridad.  (Artículo 233 de la CPRG)
  • Fiscal General de la República: al igual que los anteriores, para la elección del Fiscal General de la República, también las universidades del país, son parte fundamental para la formación de la nómina de candidatos que se le debe presentar al Presidente de la República, para dicho cargo. (Artículo 251 de la CPRG)
  • Magistrados de la Corte de Constitucionalidad: finalmente, conforme a  la Constitución Política de la República de Guatemala, se le otorgó la facultad y enorme responsabilidad a la Universidad de San Carlos de Guatemala; para que por medio del Consejo Superior Universitario, designe a un magistrado titular y uno suplente, para que integren dicha Corte. (Artículo 269 de la CPRG)

Una vez desarrollados brevemente y sin tanto tecnicismo, algunos de los puntos en los que la academia tiene incidencia, podemos constatar por qué somos responsables -en cierta medida- de los males que hoy afectan a Guatemala.

Las autoridades universitarias, logran influir muchas veces en puestos estratégicos, gracias a nuestro apoyo. No obstante, hemos olvidado que más allá de ejercer sus cargos, también nos representan y lo hacen en nombre de nuestras casas de estudio; por lo que tenemos el deber moral y jurídico de demandarles una correcta participación y ejercicio del cargo.

El silencio también nos hace cómplices.

Este momento de confinamiento, podemos aprovecharlo para entrar en una profunda reflexión, de tal manera, que podamos poner en discusión nuestros planteamientos con nuestros familiares o amigos; para poder consolidar verdaderas propuestas -a corto, mediano y largo plazo-, que debemos ejecutar en lo que conocíamos como “normalidad” o “para la nueva normalidad”.

En ese sentido, enfatizo en que el cambio debe iniciar en los lugares en los que participamos, ya que en nuestras  manos está el poder elegir  las autoridades universitarias y estatales.

Podemos no verle la importancia a un voto, pero este realmente puede abrir la puerta al cambio, sin mencionar lo trascendental que sería que cada uno empiece a participar activamente en los espacios que nuestras universidades nos otorgan; para hacer valer nuestros derechos heredados ¡hagamos valer ese privilegio!.

Si nos unimos, hasta presidente elegimos. 

Previo a dar por concluida esta opinión, quiero comentarte que en ningún momento, fundé este texto en supuestos; ya que la obligación responsable de colocar a las autoridades antes mencionadas, la ha encomendado nuestra Constitución Política de la República de Guatemala y es por ello, que me atrevo a decir que debemos empezar con un cambio, una limpieza y reestructuración de la academia, no podemos seguir siendo parte del problema desde nuestro silencio.

El cambio es posible. Estimo oportuno hacer mención de lo ocurrido en el año 2015, en donde estudiantes de nivel superior, miembros de las universidades privadas y la estatal, se unieron con un objetivo en común. De tal manera, lograron trazar una serie de propuestas académicas, que respondieron a las demandas -de ese año- del país.

La transformación estructural no se puede postergar.

Finalmente,  quiero invitarte a que no permitamos que este confinamiento nos permita alejarnos de la realidad social, política, económica y cultural del país. En las últimas dos semanas, ha ocurrido una serie de situaciones que han generado una tensión en el marco institucional y Estatal. En repetidas ocasiones lo he mencionado, desde nuestros espacios debemos iniciar para ese añorado cambio; usemos las redes sociales para expresar y hacer valer nuestras posturas ante la crisis que estamos enfrentando.

Para que el Estado empiece a caminar, alguno de sus engranajes debe empezar a funcionar y por supuesto, que todos los sectores del país -colegios profesionales, cámaras empresariales, sociedad civil, organismos de Estado, etc.- deben empezar con ese cambio profundo, pero nosotros (as) como futuros (as) profesionales, no podemos ser indiferentes y seguir siendo parte del problema.

Related Posts

Desde Tik Na´oj consideramos importante la implementación de la interseccionalidad en nuestros...

Érase una vez, hace un par de meses en este mismo país, una niña que quería llegar al norte....

Todos los días estamos negociando, aun cuando no nos damos cuenta, el día está lleno de elecciones...

Leave a Reply