By Brújula
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mercado central

 

Helen Michelle Monzón / Colaboración /

El término MIPYME proviene del concepto de micro, pequeña y mediana empresa. Para clasificar a las empresas dentro de las categorías mencionadas con anterioridad, se han determinado diferentes criterios ya que la catalogación resulta compleja por la gran diversidad de empresas y  que cada mercado establece sus propias reglas según sus condiciones para operar.

Según el Acuerdo Gubernativo 178-2001 del Ministerio de Economía de Guatemala (Mineco), en el artículo 3, se define como microempresa aquella que tiene un máximo de diez (10) trabajadores; la pequeña consta de un máximo de veinticinco (25) y la mediana de un máximo de sesenta (60). Mientras que la Cámara de la Industria (CIG) clasifica como microempresa a aquellas que tienen un máximo de cinco (5) trabajadores, pequeña de seis (6) a cincuenta (50) y mediana de cuarenta y uno (41) a sesenta (60). A diferencia del Mineco y CIG, la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) reconoce como pequeña empresa a aquellas que cuentan con un máximo de Q500,000 en activos y la mediana empresa hasta un máximo de Q1,200,000 en activos.

De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal), las MIPYMES han incidido significativamente sobre el empleo en Guatemala; durante el periodo de 1989-1998 la población ocupada por microempresas alcanzó un crecimiento promedio anual del 4.6%, por las pequeñas empresas correspondió del 8.8% y por medianas y grandes empresas del 2.2%.

Lo que significa que las MIPYMES constituyeron una de las principales fuentes de empleo en Guatemala, en su relevancia en el sector de comercio, industrias manufactureras y actividades de agricultura (Cepal, 2003).

Un dato destacable es: para el año 2010, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, de cada 100 empresas 90 son micro, 3 son pequeñas, 2 son medianas y las 5 restantes son grandes empresas; además, las MIPYMES contribuyen al 40% del Producto Interno Bruto y al 85% de los empleos. Por lo anterior, es importante prestar atención al reto del crecimiento de las MIPYMES, correspondiéndole al Gobierno -en su función de contrarrestar las fallas del mercado- garantizar las condiciones de competencia para permitir la igualdad de oportunidades en cuanto al acceso al mercado y orientar políticas para el fortalecimiento y mejoramiento de las capacidades productivas del sector.

Por lo tanto, se puede concluir que es de suma importancia la interacción entre estos nuevos emprendedores en Guatemala, buscando la posibilidad de generar mayores oportunidades por medio de ferias, ruedas de negocios y cualquier otra herramienta que facilite la interacción entre la oferta y demanda para fomentar la confianza y competitividad.

La Universidad Rafael Landívar se ha caracterizado por su aporte empresarial al igual que las agrupaciones estudiantiles, es por ello que la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y el Ministerio de Economía, estarán realizando la VI Feria Mipyme el 3 y 4 de septiembre; actividad que se estará realizando con el apoyo de la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas y Empresariales (AECE) y la Agrupación PIBE.

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