By Brújula
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arma

Laysa Palomo/

Al parecer en Guatemala todos los días son perfectos para poder realizar cualquier tipo de acto delictivo, pues la población en general somos un festín para todos aquellos ladrones, asesinos, narcotraficantes, violadores, corruptos…. la lista sigue y no para.

Me INDIGNA sentirme atada y no poder hacer NADA en el momento en que una pistola te apunta a la cabeza y un hombre tras ella grita: “¿Querés que te mate cabrón?.” La impotencia ante dicha situación es asquerosa; además de violar tu espacio personal, te manosean toda para “ver si llevás dinero” -porque claro, su fin no es aprovecharse de la situación- y todavía, amenazan tu vida cobardemente con un arma.  Perdón, pero para mí eso es totalmente inhumano.

Me sumo al segmento de la población guatemalteca que ha sido asaltada en un bus que viajaba al interior y puedo describirlo como una de las peores experiencias de mi vida.

No es solo el hecho que se lleven los celulares, las computadoras o el dinero, sino la falta de respeto y dignidad humana que tienen estas personas hacia nosotros. Vi a mi asaltante antes de que realizaran la movida con el resto de los “Cuatro Fantásticos,” aunque de fantásticos no tenían nada, y estoy segura que no pasó por mi mente que aquella persona que se ve tan normal tenga deseos de quebrantar tu paz y que literalmente LE PELE lo que pueda pasar durante el asalto.

Ahora entiendo lo que pasan miles de guatemaltecos día a día, pues esto no ocurre únicamente en carreteras, sino también en las calles y avenidas de nuestra ciudad, donde los buses públicos brindan un servicio de seguridad e infraestructura que da vergüenza y que sobre todo, expone la vida de quienes lo abordan por necesidad.

¿Saben qué fue lo peor? Ver cómo el resto del bus se quedaba sentado después del asalto como si nada hubiera pasado. No comprendía cómo podían estar tan tranquilos bajo la excusa que ese tipo de cosas son parte de la rutina. ¿Qué nos pasa Guatemala? Estamos viendo a la violencia como algo “normal” y creemos que ya ni vale la pena denunciarlo o siquiera contarlo.

Disculpen pero yo no puedo hacerme la loca sobre esto y al menos les entrego este artículo como forma de desahogo después de colocar la denuncia en el Ministerio Público… aunque no sé qué tanto podré solucionar con eso.

No sé cuántas personas han pasado por esto y aunque no sea en un bus, seguramente los han asaltado en algún semáforo, se han entrado a robar a su casa, se dan cuenta que su billetera no está Y NO ES JUSTO porque si tu hogar es donde te sientes seguro y Guatemala es nuestro hogar, estamos enfrentando un problema muy grande que desequilibra al resto de componentes del sistema y es parte de lo que no nos deja desarrollarnos como país. Lamento mucho que mi nación esté tan rota, teniendo tanto potencial. Se nos olvida que somos grandes y que aunque no podamos depender de nuestras autoridades para promover un cambio, sí podemos cumplir con un rol dentro de la sociedad tomando responsabilidad de nuestras acciones y ejerciendo ciudadanía. ¡No nos demos por vencidos!

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    Carlos Morales / 23/06/2013 at 21:24 /Responder

    En verdad es lamentable como suceden este tipo de hechos todos los días en nuestro país. Me indigno tanto por ti como por Ximena Lainfiesta, ya que a ti te conozco por la Carrera y se ve que son chavos y chavas que como yo tratamos de ver por una Guatemala mejor. Como comunicadores, solo nos queda ser parte de los que demostramos que en nuestro país las autoridades y empresas están cada vez más de acuerdo con estos hechos delictivos y por miedo a algún tipo de represalias no se atreven a hacer denuncias. Que mal que por un viaje que prometía mucho para mejoras en el país haya tenido que terminar en esto y sobre todo que las mujeres hayan sido las más afectadas. Lo material por fortuna se puede reponer, pero la impotencia y el daño psicológico que se genera en cada uno de los que estuvieron allí es difícil de reparar, sobre todo para los (as) que fue su primer asalto. Espero que tanto uds como yo, sigamos escribiendo y dejando entrever nuestro descontento con nuestro sistema y tratando de que más jóvenes como nosotros y otros que no lo son tanto podamos rescatar a Guatemala.

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