person's hands forming triangle

Angela Mariana Torres Ruano

Soy el primero en decir que era el ángel más mediocre de toda la creación. Solo el hecho de que tuve que limpiar sangre incrustada entre mis uñas mientras lloraba desconsoladamente confirmó que no era uno de los buenos.

Y, ¿por qué estaba llorando? Bueno, por mi culpa, murió el Niño 1709 en manos de unos matones. Aunque, genuinamente no sé si lloraba porque él acababa de morir, o porque estaba desempleado.

Cuando al fin me calmé, me manifesté en el cuarto de 1709. Entonces, sentí un líquido debajo mis pies. Era de color blanco y provenía del armario. Me acerqué y miré por el ojo de la cerradura. Y lo vi.

Una versión de mí mismo, que sostenía un cuchillo, portando un vestido rojo. A su lado, estaba el cuerpo de 1709: la fuente del líquido blanco.

Crucé miradas con la Figura, quien decidió caminar hacia la puerta. Al abrirla, quedamos cara a cara. Él extendió su mano. Yo la estreché de vuelta.

Entonces, lo comprendí todo. Ya no podía ser un ángel. Pero, tampoco era como la Figura: debajo de las manchas, se distinguía el color blanco.

Yo era un humano, concebido de la sangre y la inocencia.

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