By Lizza Flores
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Hay términos de mejora continua que nos indica que siempre podemos mejorar, podemos ser y hacer cosas que nadie se imagina mucho mejor que otros, estar en los primeros puestos porque si alguien puede porqué nosotros no. Pero alguien que vive atacado bajo estas “motivaciones” puede tener distorsionado su enfoque, lo que quiere y no lo que los demás quieren que sea o haga.

Alguien mencionaba que no existe el 120% y si lo vemos realmente, es imposible que alguien de más de lo que es en esencia. Solo puede darse el totalmente y lograr el 100% es difícil, pero eso sí, es más factible lograr.

Lograrlo se vuelve más fácil cuando hacemos algo que nos mueve, que nos gusta y nos agrada. Estudiar, trabajar o hacer algo que alguien por presión quiere que logres es cansado, desgasta tanto a la persona, que cuando se le ve el rostro refleja desánimo, desgano; sus frases frecuentes no tienen un tono de satisfacción personal y esto no es lo que se quiere para alguien a quien realmente queremos.

Apreciar las diferentes habilidades y destrezas de cada uno es lo que nos hace ser personas tolerables, amantes y consientes de la diversidad en la que nos desenvolvemos. Esto enriquece cada uno de los ambientes en el que podemos desarrollarnos y a su vez nos hace crecer.

Cuando una persona obliga a alguien a hacer lo que no quiere, la persona desea ser ese alguien, pero no existe ley física que pueda favorecer este proceso. Además, no hay nada más bonito que lograr algo por nuestros propios medios, haciendo lo que nos gusta y llegar a la meta en el momento que tengamos que llegar. Sin presiones y sin demostrarle nada a nadie porque al único que le debemos rendir es a nuestra esencia, a lo que somos y a los que nos cultivaron para ser quienes somos.

Si el destino ha jugado a su favor, existe la probabilidad de que no te hayas topado con una persona como la que he descrito, pero si te ha pasado puede que hayas dejado entrar a un tipo de persona tóxica a tu vidas. Este puede enmascararse como un amigo que con su firme y disfrazada “honestidad” nos hace sentir menos, un familiar que con sus altas expectativas nos deja entender que es o que existe alguien mejor que uno, alguien que, en lugar de brindar una palabra de aliento, nos recuerda que debemos exigir más a un nivel que nos hace sentir incómodos o que nos destruye.

Este tipo de relación tóxica es aquella en la que hay personas que quieren controlarnos de manera que hacen caso omiso a las necesidades y sentimientos personales. Buscan centrarse en ellos mismos y aunque quieran parecer interesados en uno, realmente no lo están. Podrías creer que nadie estaría dispuesto a aguantar esto, pero hay personas que sin saberlo lo ven como algo normal y lo aguantan.

Al detectar a una persona de este tipo lo primero es hacerle ver  que no hay nadie que se conozca mejor que uno, y el instinto es el primer guía en el camino de la vida. Solo la persona sabe qué es lo que realmente quiere, lo que desea o lo que anhela muy en fondo de sus pensamientos y sentimientos.

Así que, la próxima vez que veas que alguien desea proyectarse en ti, da unos pasos hacia adelante, ármate de valor y dile no a sus comentarios no solicitados, ya que lo que tú quieres hacer es el camino que sigues o seguirás. Nadie mejor que tú, sabe qué hace, por qué lo hace y sobre todo las consecuencias tanto positivas, como de aprendizaje que tendrás a causa de ello.

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