By Brújula
Posted: Updated:
0 Comments

soñador

Eddy Najera / Ganador del concurso de cuentos de la sede de La Antigua Guatemala /

¿Has intentado volar libremente, surcando el viento, o tal vez intentado ser un marinero navegando por los mares, o quizás un astronauta que vuele hasta llegar a las estrellas?, todos tenemos a un soñador dentro de nosotros, el problema es encontrarlo dentro y dejarlo salir, encontrar el momento correcto para atrevernos a cambiar el rumbo de nuestras vidas sin importar lo difícil que sea tomar la decisión de escribir nuestro destino.

Mi nombre… bueno, en realidad no importa, pues solo es eso, un nombre, una manera de ser diferenciado entre muchas personas, pues éste no define quién soy, menos quién seré, pues mi esencia es mi alma, todo lo que soy está ahí, mis pensamientos, mi sentimientos y mis temores.

No me acuerdo bien pues creo que todo empezó una tarde de mayo, cuando la primavera se acercaba cada vez más y los pastos verdes crecían entre la tierra, el río cristalino brotaba entre las rocas, llenando aquel caudal de agua dulce, colmando así de vida el valle. Era maravilloso mirar el reflejo del sol en las plantas, en el agua, eran maravillosos aquellos días.

 Ahí estaba yo, sentado, anonadado por la belleza  del paisaje, llenando mis ojos de la belleza de mi entorno, cuando de repente ¡zas! Caí al agua, mi pie resbaló y rompió aquella paz cayendo al río, mientras luchaba por mantenerme con vida y no ser arrastrado por la corriente vi cómo mis ansias de vivir caían y perdía la esperanza, cuando un rayo de luz llegó a mi vida, la misma naturaleza que me condenaba a una muerte segura, ahora me salvaba: un rama caída de un gran árbol, me aferré a ella y salí. Al salir me percaté que sus raíces estaban podridas, que aquel árbol que mi vida salvó, estaba muriendo lentamente.

Es así como comprendí, que yo había muerto y había resucitado, como el ave fénix de entre las cenizas, comprendí que para renacer necesitaba empezar de nuevo, olvidarme de todo y comenzar como una nueva persona con una nueva vida, así tomé rumbo a tierras lejanas e inexploradas, me convertí en un caballero errante en busca de la sabiduría y un propósito para vivir.

Al pasar del tiempo me convertí en un ermitaño, el tiempo y el destino me jugaron una vuelta trágica, pues mis fuerzas fueron mermando y mis ojos fueron perdiendo la luz, la capacidad del asombro, ya no era un joven inocente, el tiempo también me enseñó que la vida es cruel, vi con mis propios ojos la malicia del hombre, la codicia, la arrogancia y la tonta idea de creer que somos dioses, el poder corrompió a la humidad y con ella al mundo entero.

La putrefacción de las almas humanas empezó a consumir a la naturaleza, talando árboles y cazando animales por tan solo el gusto o la emoción de verlos morir, poniendo un precio a todo en el mundo, apropiándonos de lo que nunca fue nuestro, reclamando tierras que existían desde antes que nuestros antepasados nacieran, creyendo estúpidamente que son nuestras. Convirtiéndonos en carroñeros en busca de carne fresca,  poniendo en venta nuestra alma, nuestra fe  y hasta nuestro amor,  buscando siempre al mejor postor.

Por estos actos de infamia y arrogancia, el mundo fue condenado a morir lentamente, pues entre tanta inmundicia nuestro supremo creador se apiadó de nosotros, pero al ver lo que había  destruido su más bella creación, una profecía pronunció: cuando el último inocente muera y el último puro de corazón deje de respirar, este mundo acabará. Pues mientras haya luz, este mundo existirá.

Y como era de esperarse, la bomba explotó, falsos profetas inundaron el mundo, charlatanes autonombrados mesías, ciegos guiando ciegos. Eran hombres llenos de codicia enriqueciéndose de la fe y de necesidad de las personas por una salvación, fue tan grande la mentira y tan ciegos ante la verdad, que las almas justas fueron desapareciendo, una por una extinguiendo así la única oportunidad de la humidad.

Se creía que, para sobrevivir, todos debíamos tener el mismo pensamiento y la misma ideología, llevar el camino todos juntos, dejar de pensar, dejar de sentir y dejar amar. La humanidad se convirtió en un montón de zombis huecos por dentro, manipulados estúpidamente por un gobierno opresor, que decía qué estaba bien y qué estaba mal. Y aquí es donde entro yo, pues por mis ideas locas o raras, fui excluido de la sociedad, arrinconado a vivir en las montañas, siendo rechazado por mi forma de pensar, pues este fue mi crimen: dejar de creer y empezar a crear un camino diferente de lo que era conocido como lo correcto, conectarme con la naturaleza, fue considerado una locura, pero el crimen que me llevó a mi perdición fue hablar con mi creador.

Fui cazado y aprisionado como un animal, llevado ante los tribunales corruptos de burócratas, personas sin alma, jugando a ser dioses. Pues para ellos la vida humana no vale nada, fui condenado a pasar mucho tiempo en prisión y al final de la pena, una ejecución.

Pero escapé y mis fuerzas fueron renovadas, mi aliento regresó y mi imaginación voló, ya que descubrí un mundo nuevo, igual al que recordaba de mi infancia, recorrí tantos parajes y tuve tantas aventuras que no pude contenerme más, pinté un nuevo mundo en mi mente, pues mi cuerpo fue encerrado en un calabozo, donde la imaginación creó un nuevo mundo lleno de luz y de amor, donde mis ilusiones y mi fe me hacían creer en él tan fuerte, tan real, que no me importaba estar encerrado, pues mi espíritu era libre.

El tiempo pasó y mi pena terminó, era hora de descansar, mi cuerpo ya no podía más. Pero aquellos mismos que me encerraron, temerosos de mi libertad, una ejecución pública planearon.

Érase un día más, pues por mi encierro las fechas pasaban y los días se olvidaban, no tenía tiempo ni menos espacio, con el pasar del tiempo había olvidado ese concepto y en lugar creé mi propio tiempo y espacio, mi vida no se media por días, por horas mucho menos por años, encontré que el tiempo es estático, que los minutos y horas nunca pasan, pues en una perpetua oscuridad… ¿cuándo podría decir que era un nuevo día?, si este nunca llega.

Pero llegó el momento de dejar mi refugio que por tanto tiempo guardó mi cuerpo, esposado de pies y manos, las cadenas arrastran lo que quedó de mí, cansado y agotado subí las escaleras que me mantenían fuera de este mundo. Llegué al final del camino, escuché crujir la puerta, que me separaba del mundo y la prisión. Vi cómo un rayo de luz llenó mi mente de claridad y cómo el viento llenó de vida mi cuerpo, recordé lo que es el mundo, mis manos recuerdan el viento, mis ojos fueron segados por el sol, mi garganta obstruida por la nostalgia. Mientras mi paz fue cortada de tajo por un guardia que, sin medir razón, me empujó al frente, caí al suelo y perdí el conocimiento.

Al despertar, frente a una gran multitud estaba yo, perplejo de ver a tantas personas, pues mi en mi soledad había olvidado lo que eran las personas, caí en llanto, sabía que mi existencia acabaría en este mundo, el verdugo habló y recitó los cargos en mi contra, da igual…, porque al final moriré y lo más extraño de todo es que sonrío al saberlo.

Encadenado de pies y manos, llega el momento de morir. El verdugo me mira fijamente, me pregunta cuáles son mis últimas palabras, respondo: ¡Gracias amigo mío, por la dicha de ser libre!

Sonrío por última vez, mientras mi cuerpo cae por una puerta asfixiándome por completo.

Desperté tosiendo, sacando agua por la boca, la asfixia que sentí fue por el agua que había tragado al caer del rio, los golpes y la soledad fue la desesperación que sintió mi cuerpo al quedar sin conciencia. Dentro del agua, aprendí que cada día es una nueva oportunidad para vivir y la vida es un regalo, que la imaginación y la capacidad de soñar es la verdadera libertad del alma, que mi cuerpo puede estar aprisionado pero mi espíritu siempre será libre.

Imagen

About the Author
Related Posts

El Taller de Escritura Creativa de la Universidad Rafael Landívar, acaba de crear el siguiente tomo...

Gracias a Artes Landívar, te compartimos el primer volumen de la Revista del Taller de Escritura de...

Este libro digital del TALLER DE ESCRITURA de Artes Landívar y CREARTE es un homenaje a la figura...

Leave a Reply