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Iván Palma/ Habitat para la Humanidad/

Tendríamos que regresar por el año 1917 para recordar la fundación de aquel primer asentamiento humano que se situó a un costado de la Avenida Elena, sobre una extensión de tierra que más adelante llamaríamos barranco. Aquel puñado de familias que se trasladaron lo más cerca posible a la Tasita de Plata (así se le conocía a la zona 1) en busca de oportunidades se convirtió en lo que hoy conocemos como “Barrio El Gallito” en la zona 3 capitalina.

Casi 100 año después, se estima que cada día al menos una familia decide o más bien se ve obligada a migrar hacia las “grandes ciudades” en busca de un futuro mejor; sin embargo, los sistemas económicos y sociales no ofrecen todas las condiciones para recibirlos adecuadamente. Como resultado y de acuerdo a datos de las Municipalidades de Guatemala, Mixco, Villa Nueva y San Miguel Petapa, existen al menos 460 asentamientos precarios en el área metropolitana del país.

Así es como el déficit habitacional (el número total de viviendas que se requieren para que aquellas familias que no tienen, puedan acceder a una) ha crecido aceleradamente en las últimas tres décadas, hasta alcanzar los 1.6 millones de unidades en todo el país, eso es casi 1 de cada 10 personas en Guatemala. De este déficit, se estima que el 61% de lo individuos si bien poseen una vivienda, la misma no ofrece las condiciones mínimas para vivir en ella, pues no cuenta con los servicios básicos de urbanización o están localizadas en áreas de alto riesgo que ponen en peligro la vida de sus habitantes, en tanto el 39% carece absolutamente de una vivienda. 

Nos encontramos ante una crisis nacional de vivienda, como muchas otras en nuestro país, pero esta de manera peculiar se entrelaza con otras situaciones alarmantes.

Al menos 5 mil muertes cada año son causadas por el humo de leña que se inhala dentro de las viviendas en donde se cocina a fuego abierto, y los pisos de tierra copados de bacterias que fácilmente se adhieren a los pies descalzos de los niños, aumenta el riego de sufrir enfermedades y condiciones comunes como la desnutrición; a esto hay que sumarle que el 25% de la población consume agua de fuentes contaminadas.

Debemos mirar hacia un futuro sostenible enfocando nuestra mirada hacia las viviendas que hoy habitamos, pues de acuerdo a datos de las Naciones Unidas se estima que cada dólar invertido hoy en vivienda, puede ahorrar hasta $9 en materia de salud, seguridad y reducción de desastres en las ciudades de mañana.

Desde nuestra posición en Hábitat para la Humanidad Guatemala, ayudamos a las familias a construir, rehabilitar y mejorar sus viviendas, proveemos asistencia técnica, incluyendo ayuda legal y financiamiento para la construcción. Ponemos en contacto a las personas e instituciones por medio de alianzas y el desarrollo de soluciones habitacionales, permitiendo que las familias puedan acceder a la herramientas y recursos para mejorar su calidad de vida. Incidimos en la sociedad para mejorar el acceso a una vivienda adecuada y servicios básicos de urbanización. Atendemos al sector más vulnerable de la población por medio de nuestro Kit Saludable: brindando la oportunidad de consumir agua potable por medio de un filtro purificador y a través de estufas mejoradas, las cuales reducen las enfermedades respiratorias y el riesgo de sufrir quemaduras, minimiza el consumo de leña, lo que impacta positivamente a la economía familiar y la conservación de los ecosistemas. De la misma forma gracias al diseño de las letrinas de pozo ventilado se contribuye a mejorar la salud familiar y se reduce la contaminación en áreas de cultivo aledañas a viviendas.

El desafío de hoy no solamente es construir viviendas, sino cómo hacerlas más habitables.

Hay quienes dicen que esto no puede cambiar de la noche a la mañana, pero aquí nos gusta pensar que sí es posible, y la prueba más reciente sucedió hace solo unas semanas, cuando un grupo de 146 Legendarios se sumaron a una brigada de voluntariado con el objetivo de construir una vivienda en tan solo 24 horas. Dirigidos por expertos en construcción, nos organizamos en grupos de 36 personas, trabajamos lapsos de 4 horas de construcción por 4 de descanso, un 90% de estos voluntarios sin experiencia previa más que el entrenamiento introductorio trabajaron desde los cimientos hasta la fundición de columnas y desde el armado de costillas hasta la instalación del techo.

Este rally constructivo ha sido uno de los retos más difíciles que he vivido, pero sin duda el más inspirador. Todos acabamos agotados pero fuimos testigos aquel domingo cuando salió el sol, que es posible despertar en un mundo mejor, esta vivienda que al menos tendrá 50 años de vida útil se edificó hasta el techo tomando en cuenta todas las normativas y estándares de construcción en tan solo 24 horas y 43 minutos. Si realmente viéramos la falta de vivienda como emergencia nacional estaríamos construyendo las 24 horas.

En Hábitat para la Humanidad soñamos con un país en donde todas las personas, todos los niños habiten en una vivienda adecuada, ayúdanos a construir esta Guatemala.

Imagen: Hábitat para la Humanidad

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