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Gabriel Reyes / Opinión /

En medio de la coyuntura tenebrosa que azota la gobernabilidad en el país e incluso lo que parece ser una crisis de legitimidad democrática, parece que hemos olvidado que el año electoral está corriendo y el panorama se torna sombrío. La renuncia de Alejandro Sinibaldi y el caso reciente de la corrupción de aduanas que investigará la CICIG, desmantelando al grupo comandado por el secretario privado de la vicepresidencia, Juan Carlos Monzón, ha desintegrado el oficialismo dejando a la estructura del Partido Patriota sin candidato y navegando en una crisis institucional que toca a los más altos mandos de la agrupación.  Entre estos, especialmente a la vicepresidenta Roxana Baldetti, cuya renuncia a la vicepresidencia es el objetivo principal en la coyuntura del vox populi y su intención de aferrarse al puesto, sumada a la denuncia de Alejandro Sinibaldi de haber “saboteado” su campaña y lo que parece ser un encubrimiento casi criminal de su ex secretario privado, acompañado de la mentira pública acerca de su arribo a Guatemala procedente de Corea del Sur, donde alguien, decidió, por algún motivo que sobrepasa mi entendimiento, otorgarle un doctorado honoris causa. El Partido Patriota agoniza, como agonizan las posibilidades de Alejandro Sinibaldi de acceder a la presidencia sin los votos del oficialismo, ahora deslegitimado. Sinibaldi sacrificó su candidatura y su virtual puesto en las encuestas donde gran porcentaje de esos puntos, le era otorgado casi automáticamente por ser el candidato del partido oficial.

Manuel Baldizón se frota las manos y sonríe como el fallecido Heath Ledger en su traje de guasón

Manuel Baldizón se frota las manos y sonríe como el fallecido Heath Ledger en su traje de guasón, se esconde en una cueva y disfruta del revoltijo que esta coyuntura ha provocado, la derrota anticipada del Patriota lo coloca inminentemente en una cómoda primera posición en las encuestas, que no parece verse perturbada por los esfuerzos de Sandra Torres o de algún otro candidato emergente que pretenda colarse en la competencia. Bien dice que en río revuelto, ganancia de pescadores y el pescador con la caña más metida en el río no es otro que el doctor entre comillas.

Comparto con David Martínez Amador -quién en su artículo de Plaza Pública resaltara- la importancia de enfocar los esfuerzos ciudadanos de manifestación en la necesidad de la continuidad del mandato de la CICIG, que para el momento de publicación de este artículo puede haber sido ya rechazada o aceptada. Y comprendo a grandes rasgos la inquietud de la sociedad de solicitar la renuncia de la vicepresidenta, así como recordarles la necesidad de evaluar el desempeño del presidente y el extraño caso de que su nombre siempre aparece en casos de alto impacto sin que alcance los juzgados o sea puesto en evidencia. Sin embargo, con las elecciones a la vuelta de la esquina y con Manuel Baldizón descansando en sus laureles y media guayaba entre la bolsa, debemos retomar el análisis electoral y pensar si no estamos metiendo la cabeza en la boca de lobo por enésima vez.

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