EMELY SAMANTHA BARRENO QUIEJ

Un lunes por la mañana en la Universidad San Carlos de Guatemala. Camila, una estudiante de primer año, esperaba en la fila para poder ingresar a clases. Al lado, observa cómo un grupo de jóvenes tiene ropa de marca, mochilas nuevas y celulares de última generación, mientras ella solo tiene una mochila toda vieja y un cuaderno que no terminó de usar el último año de su carrera. Mientras ella estaba esperando, se dio cuenta de que existía una gran barrera, ya que ella y muchos de sus compañeros tenían una realidad muy distinta.

Esta escena cotidiana refleja una tensión en la vida de una persona o joven universitario en Guatemala; la desigualdad socioeconómica que afecta no solo a la educación sino también a la experiencia diaria que pasan todos los estudiantes. Camila, como muchos jóvenes guatemaltecos, viene de una familia humilde y sencilla que lucha para cubrir los gastos más básicos, mientras otros disfrutan de privilegios que facilitan su paso por la universidad.

Max Weber nos ofrece una herramienta muy valiosa para entender esta realidad. Su concepto es de ¨Estratificación social¨ explicando como las diferencias de clases, estatus y el poder pueden llegar a influir en las oportunidades y comportamientos dentro de un grupo social. En un contexto más guatemalteco, la universidad no es un espacio neutral; reproduce la desigualdad histórica del país.

Por ejemplo, la capacidad económica de cada persona determina quién es, puede costear materiales, transporte y una alimentación adecuada. Pero también el “capital cultural”, los conocimientos, habilidades y redes sociales heredadas juegan un rol importante. Los estudiantes de familias con mayor capital cultural suelen entender mejor los códigos académicos, saber cómo relacionarse con los catedráticos y acceder a oportunidades, mientras otros estudiantes se enfrentan a barreras totalmente distintas que dificultan su éxito. En Guatemala, estas desigualdades se entrelazan con factores étnicos y regionales.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024, la matrícula total en educación superior fue de 382,327 estudiantes, con una mayoría femenina significativa: 209,678 mujeres (54.9%) y 172,649 hombres (45.1%),la representación de estudiantes indígenas en la Universidad de San Carlos de Guatemala es desproporcionadamente baja. Por cada seis estudiantes ladinos matriculados, solo un estudiante maya tiene matrícula universitaria. Esta brecha se amplía en los niveles de posgrado, donde por cada ocho estudiantes ladinos en maestrías, solo 800 mayas están matriculados. Además, la presión social por ser exitoso, para poder obtener un buen trabajo y mejores condiciones de familiares, añade una carga emocional significativa. Esta ética de trabajo, que Weber vinculó con la racionalización y la mentalidad capitalista, impulsa a los jóvenes a esforzarse, pero también puede ir generando estrés y ansiedad, especialmente cuando los recursos pueden ser limitados.

La realidad universitaria en Guatemala no solo muestra la gran desigualdad económica, si no también por ser jóvenes y estudiantes. Mientras algunos disfrutan espacios para el debate, ocio y creatividad, otros deben sobrevivir a la precariedad, el cansancio y la exclusión social.

Reconocer estas desigualdades es el primer paso para imaginar una universidad más inclusiva que valore la diversidad y apoye a quienes enfrentan mayores dificultades. ¿Cómo podemos transformar este espacio para que todos los jóvenes, sin importar su origen, tengan las mismas oportunidades de aprendizaje y crecimiento?

Las universidades deberían ser un lugar de encuentro y construcción colectiva, no solo de reproducción de diversiones sociales. Como jóvenes guatemaltecos, tenemos el desafío y la responsabilidad de cuestionar lo dado por sentado y buscar un mejor camino hacia la educación más justa e equitativa para todos.

¿Estamos dispuestos a asumir ese reto?

Compartir

Otros artículos de interés

SALUD QUE ABRAZA LA DIVERSIDAD

Maripaz Estrada / Opinión “En los años por venir tendrán la oportunidad y responsabilidad de cambiar el mundo, para que sea un lugar mejor, un lugar más seguro, un lugar...

¿Por qué se necesitan leyes especiales para proteger derechos que supuestamente son universales?

Fabio Eduardo Estrada Melgar Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales Los derechos humanos se caracterizan por ser universales, es decir, que pertenecen a todas las personas sin distinción. Sin embargo,...

Las Teorías Sociológicas de Marx y Weber y su Impacto y Aplicación en Los Juegos del Hambre

Santiago Camposeco Los libros siempre han sido una parte fundamental para el ser humano, podemos decir que son una de las principales fuentes de información y entretenimiento para las personas....

Vivimos Conectados, Pero Más Solos Que Nunca

Diana Gabriela Romero Barrientos Ivanna Ximena Horney García En la actualidad, la tecnología forma parte de casi todos los aspectos de la vida humana. Los teléfonos celulares, las redes sociales...

Nacimos así: el mal no se aprende, se hereda

Por Valeria Juárez y Alejandro Camajá Hace unas semanas, en el transmetro de las siete de la mañana, alguien se quedó parado frente a un asiento vacío mientras una señora...