Marcelo Colussi

¿De qué inseguridad hablamos?

Los medios masivos de comunicación ya no son el “cuarto poder”; han subido de categoría. Ahora co-gobiernan. Son ellos los que establecen la agenda política, los gustos y tendencias de la población, los que deciden qué se piensa y que no. En ese sentido la política, cada vez más, es una actividad mediática.

A fin de este año habrá elecciones. La campaña electoral, más allá de tecnicismos que intentan disfrazar la situación, ya comenzó (eso está fuera de discusión). Y dado que la política es cada vez más una acción vinculada a los medios de comunicación, esos medios son hoy un factor relevante en la escena nacional. Los políticos profesionales, ya en carrera hacia sus respectivos puestos, no pueden prescindir de los medios, en absoluto. Pero ¿por qué decimos esto? Porque la agenda en torno a la que se están construyendo las campañas políticas giran alrededor de lo que “el cuarto poder” fija como prioridades.

Hoy día la abrumadora mayoría de candidatos habla de la inseguridad como el principal problema de Guatemala. Incluso las encuestas que se dan a conocer por allí ponen ese tema como la principal preocupación del ciudadano de a pie, del votante medio.

¿Es cierto que la inseguridad es “el” problema a resolver en nuestra sociedad? Así sea eso lo que el ciudadano común vive como principal asunto, hay que ver por qué lo piensa. Muchas veces (¿siempre?) en cuestiones sociopolíticas es más fácil ver sólo la punta del iceberg. Pero de lo que se trata realmente es de ver las causas profundas.

“La delincuencia nos tiene de rodillas” repiten machaconamente los medios de comunicación. Haciéndose eco del “clamor popular” que se escucha en el país repitiendo ese discurso, los políticos profesionales salen al ruedo con todo tipo de propuestas para afrontar esa supuesta calamidad que nos golpea. No hay ninguna duda que la delincuencia está presente, está desbordada, que la situación general la favorece. Ahora bien: ¿nos quedamos sólo con eso? ¿Vemos sólo la punta del iceberg?

 ¿De dónde sale, generalmente, este crimen que “nos tiene de rodillas” y para el que habría que proponer castigos, pena de muerte y respuestas contundentes como solución, según las diversas ofertas que ofrecen hoy los políticos? ¿De las barriadas pobres? Pero ¿por qué hay barriadas pobres? ¿Por qué la mitad de la población vive con 2 dólares diarios? Eso es la parte del iceberg que no se ve, y de la que verdaderamente se debería hablar. Si no, la oferta política no pasa de ser también un show mediático.

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