By Mayid Alegria
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En los últimos años, específicamente desde nuestra historia democrática moderna hasta nuestros días (1986-2020), la mayoría de gobiernos que han dirigido Guatemala, han tenido factores en común dentro de los cuales resalto: la ineficiencia, poca transparencia y supuestas actividades relacionadas a la corrupción, lo cual naturalmente ha desembocado en la agudización de los problemas sociales-económicos; que eventualmente terminan en inconformidad por parte del sufrido pueblo de Guatemala. Lo anterior nos debería llevar a formularnos la siguiente interrogante:

¿Qué está fallando?

En principio la pregunta resulta ser profunda, toda vez que a pesar de la existencia de problemas estructurales, heredados y seriamente incrustados en el aparato público, no ha llegado al poder un gobierno central ni mucho menos mayoría de diputadas y diputados al Congreso de la República, que den un paso hacia delante en la construcción de la nueva Guatemala, democrática y plural, en donde impere la plena vigencia de los Derechos Humanos dentro de un orden institucional estable, permanente y popular.

En otras palabras, ningún gobierno central encabezado por el Presidente y Vicepresidente de la República con sus ministros, ha podido sentar las bases para combatir los problemas que históricamente nos han afectado. Sin embargo, el objeto de esta columna, mis amigas y amigos, es girarles una invitación y tratar de exponer, brevemente, la importancia que tiene el Congreso de la República para iniciar con esos cambios tan anhelados y así verdaderamente forjar república, democracia e institucionalidad.

A todo lo anterior, debemos sumarle la ausencia de ciudadanía que impera en Guatemala

En ese sentido, con base a las experiencias de cada legislatura dentro del Congreso de la República y tomando en cuenta la crisis que atraviesa el país, el cambio real dentro del Congreso resulta ser urgente para poder legislar en pro de los habitantes de la República de Guatemala. En concordancia con lo anterior, la única forma de cambiar la forma en la que se incorporan o reeligen los diputados, según sea su caso, es con la impostergable reforma al Sistema de Partidos Políticos, lo que se traduce en una inminente reforma al Decreto Número 1-85 de la Asamblea Nacional Constituyente, Ley Electoral y de Partidos Políticos, en donde participen absolutamente todos los sectores de la sociedad guatemalteca; con el propósito de refundar el sistema y la clase política, de tal modo que dicho pacto social, jurídico y político, no constituya un parche al problema, sino la vía a la solución permanente.

Si el Congreso de la República no “camina”, el país tampoco

No obstante, como ciudadanas y ciudadanos debemos dimensionar la trascendencia que tiene el Organismo Legislativo al cual se le ha encomendado, dentro de otras funciones, con exclusividad absoluta reformar, decretar y derogar las leyes. Asimismo, más allá de dictar normas vinculantes a todos los habitantes de la república, según sea el caso, también constituye el mayor organismo de representación. En contraposición, debido a esa concentración de representación y potestades, en la realidad guatemalteca se vive una especie de parálisis o una especie de estancamiento, en tanto que no se ha podido legislar en pro de las mayorías.

Por otro lado, al Congreso de la República se le ha encomendado la elección o designación de autoridades, para dirigir instituciones fundamentales para la consolidación de la democracia, a saber:

  • Dentro de la Junta Monetaria, el Congreso de la República tiene la potestad de elegir un miembro. (Ver artículo 132 de la Constitución Política de la República de Guatemala).
  • En las manos de las diputadas y diputados del Congreso de la República se ha encomendado la potestad de desaforar al Presidente y Vicepresidente de la República, Presidente y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Supremo Electoral y de la Corte de Constitucionalidad, Ministros, Procurador de los Derechos Humanos, Fiscal General y Procurador General de la Nación, dentro de otros.
  • Los magistrados a Corte Suprema de Justicia y Corte de Apelaciones, son electos a través de una lista previamente elaborada por las comisiones de postulación respectiva, todo ello de conformidad con la Constitución Política de la República de Guatemala.
  • Designar un magistrado titular y un magistrado suplente, para la integración de la Corte de Constitucionalidad, según la Constitución Política de la República de Guatemala.

 

¡El cambio a nivel Congreso de la República es un compromiso ciudadano NO negociable!

Finalmente, este texto constituye una pequeña dosis para dimensionar la importancia que merece la impostergable transformación del Congreso de la República, con el único fin de construir los caminos necesarios para que la conformación del Congreso de la República sea representativa, plural y democrática, al mismo modo que iniciemos con los cimientos para la construcción de la Guatemala tan añorada. Asimismo, aprovecho para invitarles a no descansar hasta conseguir cambios verdaderos en el sistema imperante, el cual cada día que pasa sigue tocando fondo y así aprovechemos esta chispa de ciudadanía consciente, que ha despertado debido a la inconformidad, el rechazo y la indignación ante la dura situación en la que sobreviven cientos de familias guatemaltecas.

¿Hasta cuándo Pueblo de Guatemala?

 

 

88 diputados votan en contra de destituir al Ministro de Gobernación. (Imagen de: Mayid Alegria)

 

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