By Brújula
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cannabis

José Alberto Barrera/Opinión/

La regulación jurídica del consumo de drogas para la recreación ha sido un tema muy polémico y complicado de tratar desde hace un siglo. A pesar de que se siguen creando cada vez más y más drogas psicoactivas, el consumo de la marihuana -medicinal o recreativo- ha ocupado la agenda de políticos alrededor del mundo en los últimos años.

No cabe duda que hoy en día nos encontramos ante una época de progresivos y constantes cambios en todos los ámbitos en los que se desenvuelve la humanidad. Nuevas perspectivas empiezan a encontrar eco en esferas de influencia y poder (apoyadas fuertemente por la enorme evolución de la ciencia, tecnología y comunicación). Basta con mencionar dos ejemplos claros: la primavera árabe de 2010 y la audaz labor de Malala Yousafzai: en la primera por la determinante participación de redes sociales para articular los diferentes movimientos de la ciudadanía; y en la segunda por la enorme cobertura mediática que le sirvió a Malala para ser galardonada con el Nobel de la Paz en 2014.

Las políticas estatales con relación al consumo de la marihuana no son una excepción.

Sin embargo, estas no han surgido por generación espontánea. Durante años se han llevado a cabo diferentes experimentos que evidencian las propiedades benignas de la planta, tanto para uso recreacional como medicinal, pero sobre este tema se abordará en otra oportunidad. Estamos presenciando un nuevo abordaje, inclusive a nivel latinoamericano, en la dirección del debate sobre el consumo del cannabis. A pesar de que sus efectos en la percepción y consciencia, así como su consumo con fines espirituales, no son un tema nuevo, ahora ya se están valorando esos aspectos y por ende, han resultado determinantes para la comprensión del tema.

Argentina marcó el primer precedente a nivel latinoamericano, al considerar en 2009 que la persecución penal por posesión para el consumo es inconstitucional y, en consecuencia, la despenalizó[1]Al respecto, consideró que la posesión de marihuana para su consumo inmediato, dentro del ámbito doméstico, encuadra dentro de lo perceptuado por el artículo 19 de la Constitución de la Nación Argentina como “acción privada que no ofende a la moral y al orden público ni perjudica a terceros”. De esa forma, a su vez, retiró la conducta mencionada de la ley penal que sanciona la tenencia de estupefacientes. A su vez, México en el mismo año despenalizó la tenencia de no más de cinco gramos de marihuana.

Posteriormente. Uruguay legalizó la marihuana en 2013, dando un salto enorme a nivel latinoamericano y mundial: fue el primer país de la región en legalizar la producción, distribución y venta de la marihuana y el primer país del mundo en encomendar al Estado el control completo de todos esos elementos. Para consumir se debe llevar a cabo un trámite administrativo ante una dependencia del Ministerio de Salud Pública y se establecen las variantes y límites para su cultivo. Asimismo establece la aptitud para comprar y las personas y farmacias autorizadas para vender. En este enlace se puede consultar la forma en la que opera la Ley 19.172 que regula la producción, distribución y venta de cannabis.

Países como Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador, Puerto Rico, Jamaica y México han abierto el debate desde el uso controlado para fines eminentemente medicinales o científicos, hasta el autocultivo y consumo personal de la planta.

Hace sólo un par de meses en Guatemala el partido político Convergencia presentó ante el Congreso de la República la Iniciativa para aprobar la Ley para regular el cultivo, producción, distribución, comercialización y consumo medicinal y recreativo del cannabis y sus derivados, identificada con el número 5053. Esta iniciativa volvió a colocar el debate sobre la legalización en el foco de algunos medios y se llevaron a cabo interesantes exposiciones de argumentos a favor y en contra, que se evaluarán en otra publicación.

Estamos dentro de una bomba de tiempo. Se nos presenta el tema como improrrogable y necesario de considerar. Seguramente el salto hacia una nueva política en el tratamiento de la planta está por venir. Para concluir, creo necesario resaltar nuestro deber de responder a estos cambios por los que actualmente estamos pasando. Informarnos y dialogar sobre el tema, en comunidad, desde una óptica objetiva y libre de prejuicios. Indudablemente hay mucho de qué hablar sobre el tema, en las siguientes publicaciones intentaré compartir importantes perspectivas para considerar en el debate.

Entrémosle al tema y promovamos la tolerancia. ¡Bienvenidas las opiniones!

[1] Despenalizar se refiere a evitar el castigo penitenciario de alguna conducta específica (por ejemplo, internar a la persona en un hospital de rehabilitación, sin necesidad de conducirlo por la fuerza a un centro de detención). Por su parte la legalización es la abolición de la sanción penal y la regulación de su cultivo, comercialización, transporte y consumo.

Recomendación final: Finally de Jesse Royal. La canción se publicó a los pocos días que el gobierno de Jamaica anunció la despenalización del consumo personal de la marihuana. La canción celebra el suceso como una victoria a un asunto que ocupó la indignación de miles de jamaiquinos desde el siglo pasado, sobrepasando los sobornos a la Policía por supuesta posesión para el consumo (muy frecuentes también en Guatemala). Con una melodía agradable presenta el escenario en el que autoridades públicas y profesionales comparten el placer de fumar en comunión, así como del bienestar de sus efectos relajantes y analgésicos.

Imagen: azarius.net

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