By Brújula
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Oscar Chile V. / Estudiante de Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales / Primer lugar*

No vivo de sueños sino de realidades soñadas. Vivo como vivieron aquellos que hace ciento noventa y tres años firmaron la independencia de nuestro país y se atrevieron a soñar con una nación soberana. Nuestra esencia es la libertad en su estado más puro; aquella que nuestro himno nacional describe perfectamente al establecer: Libre al viento tu hermosa bandera a vencer o a morir llamará…”.

Así como la libertad es la esencia de nuestro país, la moral es la esencia de la ética, pues en ella se encuentra su origen. Sin embargo, aunque la moral no es imperiosa, la ética sí lo es. La moral es relativa, ya que varía según las tradiciones, costumbres, cultura y ambiente en que se desarrolla la persona humana, pues estas contribuyen en la formación de los principios y valores que regirán a lo largo de su vida. La ética, por su parte, es una sola y en ella no hay sombra de variación; sus juicios son rectos y justos, ya que atañen al entendimiento y a la necesidad de cumplir con las obligaciones a las que estamos sujetos para así lograr una sana, pacífica y armoniosa convivencia.

En otras palabras, la moral es propia, pero la ética es absoluta.

La sociedad ha evolucionado tecnológicamente, pero éticamente parece ser que ha involucionado hasta convertirse en un caldo de cultivo para el que quizá es el peor de los problemas sociales. Hablo de la corrupción, un mal tan antiguo como la humanidad misma, y que actualmente se encuentra presente en cada una de las esferas sociales. No hace distinción de género, tampoco ve religión o condición económica. La corrupción hace nido fácilmente en el corazón de todos aquellos que, aunque lo nieguen, viven según las normas de la moral propia y olvidando por completo la existencia de la ética.

Sin embargo, ¿qué causó semejante desajuste? La respuesta, aunque no lo parezca, se encuentra frente a nuestras narices. Hemos olvidado que vivir en sociedad significa buscar el ya casi utópico bien común y nos hemos enfocado en buscar el bien propio sin importar el costo. A la luz del enunciado anterior puedo afirmar que, según la mentalidad del pueblo, los gobernantes nos han arrebatado vilmente la esperanza por una verdadera república con un sistema democrático y representativo tal como fue plasmada en nuestra constitución. Sin embargo, estoy consciente de que la república le pertenece al pueblo así como la ética le pertenece a la humanidad. No debemos olvidar que el poder radica en el pueblo, quien lo delega a las autoridades para su correcta y justa administración. Por lo tanto, debemos hacer que nuestra voz sea escuchada.

Un profesional sin ética es como un Estado sin gobierno, es decir absolutamente ineficaz e improductivo.

Las comisiones de postulación son una tabla a la que debemos aferrarnos y que por nada debemos soltar pues solo así saldremos a flote. Nuestra sociedad más que nunca tiene sed, pero no de justicia sino de ética, pues solo aplicándola seremos capaces de combatir la corrupción. Aunque el mal sea mucho, no debemos ser vencidos por este sino al contrario, debemos vencer con el bien al mal.

Todos los habitantes de este bello país tenemos algo en común, queremos que las cosas cambien, pero para lograrlo debemos involucrarnos. El cambio parece estar muy lejos, pero en realidad está tan cerca que puede ser encontrado dentro de cada uno de nosotros. En nuestro interior yace un arma, capaz de cambiar una nación entera en un abrir y cerrar de ojos. Me refiero a la voluntad.

La elección, entonces, es nuestra y de nadie más, ¿seguiremos viviendo según la moral o comenzaremos a aplicar la ética y a exigir que sea aplicada? Nuestro país ha caminado por sendas de sombra y de muerte, pero ya no más. Las comisiones de postulación ofrecen una gran oportunidad y la ética debe ser la brújula que nos guíe a través de ellas.

Nuestra nación clama por ciudadanos éticos que estén dispuestos a morir a sus intereses personales para así alcanzar un interés social. Nuestra esencia no es un sueño, es más bien una realidad soñada. Guatemala, “…tu pueblo con ánima fiera antes muerto que esclavo será.”

*Concurso de ensayos sobre ética profesional en las comisiones de postulación, promovido por el Tribunal de Honor de la Asociación de Estudiantes de Derecho de la Universidad Rafael Landívar.

Twitter: @Cok_Chile

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