By José Andrés Franco
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No es para nada agradable hacer referencia de una columna que escribí hace más de un año, si es para seguir hablando del narco y la política en el país.

Cuando escribí Ni izquierdas ni derechas: son narcos y dólares mencioné dos casos que reflejaban cómo está involucrado el narco en los partidos políticos: los casos de los hermanos Barquín y la red de lavado de dólares, así como la solicitud de extradición de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti y al ex ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, por la colaboración y la alianza que tenían con los Zetas.

Perece que en el 2017 era una advertencia de que la situación en estas elecciones sería aún más preocupante.

Al leer que Mario Estrada pensaba que era buena idea transportar dinero desde Miami hasta Guatemala en un yate sin ningún problema, y los compromisos que estaba dispuesto a cumplir con el cartel de Sinaloa, nos da a entender la normalidad cómo este tipo de transacciones son hechas en el país.

Pero es aún más preocupante como buscan manejar con normalidad las reuniones que este personaje tuvo, con el presidente, gabinete y algunos diputados.

Desde que se filtró la notica de la reunión privada con Mario Estrada, se ha dado a conocer que varios funcionarios del ejecutivo, a parte del mismo presidente, asistieron a la reunión: el ministro de Ambiente (Alfonso Alonzo) y el secretario de Comunicación Social de la Presidencia (Alfredo Brito). Según la excusa del presidente, él aceptó una muy amable invitación a hablar sobre “temas de Estado y gobernabilidad” y a comer el famoso plato de gallina en crema y loroco.

Sobre esta excusa, estoy seguro de dos cosas: 1. La gallina en crema y loroco es un plato delicioso y 2. Es una de las peores excusas que se me pueden ocurrir, para reunirme con un narco-candidato.

Desde la utilización del helicóptero de Mario Estrada y la reunión privada en su finca, hasta la seguridad por parte de agentes de la PNC, pareciera que el señor candidato tenía una muy buena relación con el gobierno de Guatemala.

Según el presidente, este tipo de reuniones las puede sostener con cualquier otro candidato, pero al parecer la relación y la accesibilidad que tenía con Mario Estrada, era de otro nivel.

Los peces de este gobierno están cayendo por su propia boca y es bastante claro de que esta historia seguirá exponiendo a muchos actores involucrados en este tipo de relaciones. La relación narcotraficante y político no es una novedad, pero en este país está llegando a niveles muy peligrosos y el concepto de Estado mafioso parece que se está explicando nuestro caso.

Honestamente estoy cansado de que no se pueda entender que la corrupción solamente es un camino, un medio. El verdadero reto y la forma como lograremos exponer a los actores visibles y detrás de la cortina, que están destruyendo la gobernabilidad del país, es dando un enfoque más profundo y no estancarnos en explicar a la corrupción de la misma manera.

La relación con el platillo funciona para explicar lo que se estaba cocinando en este conjunto de esfuerzos por parte del narco y el político: podemos concluir es que la gallina (asesinatos a candidatos), la crema (dólares) y el loroco (el acceso a aeropuertos y lugares marítimos) tendría como resultado la presidencia de Guatemala (y eso se escucha como una pesadilla).

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Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad Rafael Landivar, me considero inesperadamente diferente y no me gustan las limitaciones que evitan expresarnos. Me gusta vivir para aprender y aprender para vivir.

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