By Jesus Toledo
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Los recuerdos de mi infancia y adolescencia, siempre están asociados al papel tan importante que las mujeres han tenido en mi vida. Me crié con cuatro mujeres, mi mamá y mis tres hermanas. Ellas cuatro y mi padre formaron valores, virtudes y principios que me hicieron el hombre que hoy en día soy. Cuando fuimos creciendo junto a mis hermanas, me di cuenta de la importancia que tiene la mujer dentro de nuestra sociedad y cómo la igualdad genera el vínculo fraterno del hogar y la formación inicial de una persona.

La Organización de las Naciones Unidas estableció los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda que se estableció en el año 2015 y que comprende diferentes prioridades en la construcción de una sociedad mundial más inclusiva, sostenible y permisiva. Las prioridades comprenden temas ambientales, eliminación de la pobreza y por supuesto, el desarrollo de políticas que promuevan la igualdad entre el hombre y la mujer.

Muchas personas pueden llegar a pensar que, ante el contexto del Siglo XXI, la mujer ha ganado importancia y se ha empoderado hasta ser un actor primordial, agente de decisión y de ejecución. Lamentablemente, en una sociedad como la nuestra, la mujer aún sufre de grandes barreras que le impiden ser agente primordial de cambio. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha estimado que solo el 13% de las mujeres a nivel mundial, son dueñas de extensiones territoriales; al mismo tiempo solo ganan 77 centavos por cada dólar que los hombres cobran de salario. En el ámbito político, solo el 24% de las autoridades públicas son mujeres.

Si bien dos tercios de la comunidad mundial ha logrado establecer paridad en sus sistemas educativos, lamentablemente eso excluye a naciones en vías de desarrollo como Guatemala. Estos indicadores muestran cómo las mujeres sufren tanto de marginación como de maltrato; una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física y sexual. Esto también es parte de la cultura machista y superioridad de género a la que nuestra sociedad está acostumbrada.

Cuando analizo de manera cercana lo que significa igualdad

Lo primero que viene a mi mente es mi mamá, mis hermanas y en cómo ellas me formaron como hombre. Cuando pienso en cada uno de esos detalles, comprendo que la igualdad es parte de una cultura colectiva, dirigida al trato igual. La educación colectiva en la erradicación de la superioridad, también es valioso para un hombre; nos hace más sensibles, conscientes y libera una gran carga de nuestros hombros.

Es bueno tener la certeza que contamos con compañeras de vida y de aventuras, que al mismo tiempo tenemos las mismas oportunidades de desarrollo y que contribuimos al desarrollo de nuestra sociedad. Como seres humanos, nuestra naturaleza nos ha nutrido de una riqueza diversa y bajo el principio de la igualdad, hemos encontrado nuestros objetivos en común y cuál es el papel que tenemos, en la construcción de nuestra sociedad.

 

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