By Lizy Pérez
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Gracias al avance y rápido desarrollo de la tecnología, las distancias se han acortado y la comunicación es cada vez más fácil. Basta con presionar un botón para comunicarse con una persona al otro lado del mundo en solo instantes.

Los medios de comunicación son el cuarto poder, por puesto que sí, pero falta tomar en cuenta y darle más atención a las diferentes plataformas digitales que proveen nuevas dinámicas de comunicación a través de Internet.

Las redes sociales han tenido y siguen teniendo un papel relevante en muchos fenómenos sociales. Desde el fenómeno de las Fakenews, que generan a diario desinformación en la población, hasta el papel trascendente en la organización de manifestaciones sociales y políticas como la primavera árabe y las protestas en Hong Kong recientemente.

Las redes sociales sin duda nos permiten sentirnos cerca de las personas que apreciamos y a quienes, según Facebook, consideramos como “amigos”.

La interconectividad permite superar las barreras de tiempo y de espacio, acortando distancias y facilitando el acceso a la información.

Interconectados sí, pero también vigilados…

¿Vigilancia? Quizá se venga a nuestra mente una cámara de seguridad, un policía a la puerta de un lugar o un rotulo de “sonríe, estás siendo grabado” pero, la dinámica cambia en la red.

Quizá les ha pasado que dicen algo con un amigo, unos minutos después ven su teléfono y aparece publicidad sobre lo que estaban comentando, o quizá visitaron un restaurante y aunque pensaban tener la ubicación apagada, de igual manera te piden que califiques el lugar. O quizá fueron a una reunión donde conocían a muy pocas personas, pero resulta que al llegar a casa aparecen como “sugerencia de amistad en Facebook” las personas que allí se encontraban. ¿También les ha pasado?  ¿Empieza a parecer extraño no? Por supuesto que sí, pero todo está interconectado y parece ser normal. Pero ojo, que sea normal no siempre significa que esté bien.

El respeto a la privacidad es parte de la libertad.

Lo cierto es que nuestra actividad en internet es monitoreada, nada de lo que hacemos pasa desapercibido. La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Por qué muchas de las plataformas digitales son gratis para el usuario? Aunque la respuesta es obvia y simple: nada es gratis, alguien tiene que producir y pagar por la riqueza. Cuando un servicio es gratuito, probablemente el producto sean tus datos. Sí, nuestros datos son una mercancía valiosa; quiénes somos, qué nos gusta, qué lugares frecuentamos, qué nos gusta comer, qué música preferimos escuchar; cada movimiento por la web cuenta.

La información recogida sirve para comprender nuestros hábitos de consumo.

¿Qué pueden ver otros de nuestra vida sin que estemos consientes de eso? ¿Qué datos sensibles están siendo recopilados para ser usados de manera comercial sin nuestro consentimiento?

Huella digital:

La huella digital se va formando con todos lo rastros que dejamos al navegar por internet, esto incluye compras en línea, uso de aplicaciones, comentarios en las redes sociales, usuarios con los que nos relacionamos, mensajes de correo electrónico, entre otros.

Toda esta información forma parte de nuestro historial en línea, que fácilmente, puede ser visto por otras personas. Son muchas las empresas que están actualmente en la etapa de reclutamiento, revisan el perfil en redes sociales de los posibles candidatos para saber si son los indicados. No es necesario ser famoso o influencer, para saber que con googlear tu nombre algo tiene que aparecer.

La diferencia entre lo real y lo virtual

No todo lo que brilla es oro; en el ciberespacio cada uno decide mostrar lo que quiere que otros vean; por eso es necesario diferenciar entre lo que pasa en la vida real y en el mundo virtual.

El mundo ya no se limita a la gente con la que nos encontramos a diario  y con la que nos relacionamos. La globalización ha traído consigo la homogenización de la cultura y hábitos de consumos similares resultado de la interconexión del mundo por consiguiente, también mayor intercambio cultural, incremento de los canales de comunicación y facilidad en el acceso a la información que derrumba fronteras

El internet es una herramienta maravillosa y las redes sociales pueden traer grandes beneficios si se aprovechan correctamente; las plataformas digitales por si mismas no son dañinas, todo depende el uso que se les da.

Es importante conocer las configuraciones de privacidad de nuestras cuentas en las redes sociales, estar informados de cómo funcionan y qué información estamos compartiendo.

Sin embargo, si alguno ha tomado un descanso de redes sociales sabe lo bien que se siente no estar al pendiente de qué está pasando con los demás, sin estar pendiente a que llegue una notificación y esperar a ver cuántos likes tendrá una publicación. Algo bastante recomendando para dar un respiro, despejar la mente y ocupar el tiempo en actividades más productivas.

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Pensando en el cielo con los pies en la tierra de la eterna primavera.

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