By Antonio Flores
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Antonio Flores / Opinión /

Nos hemos construido como sociedad, personas y grupo de acuerdo a muchos preceptos o códigos morales que potencian características tanto individuales como colectivas. Sin embargo, desde hace demasiado tiempo la estructura en la sociedad moderna es una pirámide, con segmentos demasiado marcados y de los cuales no se puede escapar sin el consentimiento de los que están en niveles superiores. Por eso encontramos tantas historias, mitos, comics, leyendas y fábulas sobre personajes que rompen el status quo, héroes o heroínas que no están conformes con la situación de su realidad y la de sus contemporáneos, por lo que se permiten desafiar el orden social con el riesgo de cambiarlo. Hace un año, un sábado 25 de abril los guatemaltecos decíamos “¡Ya basta!”. Las cosas han cambiado y nosotros hemos cambiado desde ese primer fin de semana de protesta; algunos siguen vigilantes, otros han perdido la esperanza (de nuevo) al ver que los procesos legales que inició la plaza son una batalla entre David y Goliath. Creo que nos hace falta inspiración, saber que hay otros Davids luchando contra otros Goliaths; y justo del otro lado del atlántico norte, en una pequeña ciudad entre Nottingham y Birmingham, justo al lado de la enigmática Londres, un grupo de futbolistas están desafiando el orden “previamente establecido”.

¿Fútbol para inspirarnos? No lo sé, me costaría mucho darles un argumento que los lectores o mis compañeros columnistas encuentren “válido” para que hable de esto.

Sin embargo esta historia que se construye en la pequeña ciudad de Leicester, tiene mucho para vivir en los libros de historia y en el corazón de generaciones. Tiene los mismos ingredientes que la plaza el 25 de abril o el 27 de agosto, hay mucho amor, pasión, trabajo duro y sueños… sueños por sobre todo.

A cualquier rincón de nuestra Guatemala donde viajen, encontrarán a niños y jóvenes usando camisolas del Barcelona, Madrid, Liverpool, Bayern, Juventus, etc., pregúntenles qué desean ser cuando sean grandes y un gran número responderá “futbolista profesional, como Messi o Cristiano Ronaldo”. La vida sucederá y conforme estos pequeños crezcan, escucharán de más y más personas que sus sueños son demasiado simples, inocentes y absurdos; porque hay que crecer, madurar, conocer el mundo, graduarse, trabajar, conseguir un diploma, ayudar en la casa, pagar cuentas, casarse y formar una familia (no en ese orden necesariamente). Mientras que el pequeño que soñaba con “ser futbolista” termina por ser un adulto que encaja en la sociedad. Por eso creo que todos deberíamos saber lo que está haciendo el Leicester en Inglaterra, pues sus jugadores están volviendo loco al mundo del deporte, porque decidieron soñar.

Hace un año, eran pocas las personas (incluyéndome) que sabían sobre estos 26 muchachos y esta ciudad, pero 365 días después están en boca de todos ¿Por qué? Creo que ellos, su entrenador y su ciudad se permitieron soñar, trabajar por ese sueño y arriesgar todo por conseguirlo. Enfrentaron a los gigantes, todos esos equipos que tienen más presupuesto, nombre, historia, jugadores de renombre, más seguidores y estadios más grandes; a los que dudaban, a los que decían que no podían ser tan buenos y que solo estaban teniendo suerte. Uno a uno los fueron venciendo, pero si ese no era el caso, vendían cara su derrota, porque nada los apartaría de su sueño, ni sus errores ni ellos mismos. Un equipo unido, con jugadores que muchos consideraban pequeños, lentos o nada talentosos, pero que han dado todo lo que tienen durante 35 jornadas; ninguno de ellos es Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, son solo 26 muchachos que están mostrándole al mundo lo que se logra cuando crees en ti mismo, cuando encuentras pasión por lo que estás haciendo, cuando te rodeas de otros que luchen tanto como ustedes.

Leicester City Fc, ha puesto en boca de todos lo valioso que resulta tener sueños, por más grandes o imposibles que estos parezcan. Y nada me parece más bello que alentar a nuestros niños y jóvenes de esta forma, con ejemplos tangibles de que el trabajo duro, la constancia, la pasión y el amor dan frutos, no solo en el deporte sino en todo lo que hagan. Porque no es solo el Leicester quien puede inspirarnos, allí está Sofia Gomez, Kevin Cordón, Mario Pacay, Doroteo Gaumuch Flores, Teodoro Palacios Flores, Aldo Castañeda, Luis von Ahn, Ana Lucía Martínez, Erick Barrondo y tantos otros guatemaltecos que no se rindieron, cuyas historias son un constante desafío a todo lo previamente establecido en el deporte y en la sociedad guatemalteca. Y aunque no sé que sucederá este fin de semana, sé muy bien que allá afuera las cosas seguirán su curso, que 90 minutos de fútbol no cambian nada, que alentar a un equipo extranjero no me hace británico.

Escribo sabiendo que los hospitales siguen en crisis, que nuestro gobierno de turno es otro mal chiste, que hay personas muriendo de hambre o perdiendo la vida por un celular, que el pobre sigue siendo pobre y la indiferencia es el pan de cada día.

Por ello tengo en mente que el azul y blanco del King Power Stadium es igual al de La Plaza, ambos tan llenos de algarabía, esperanza, unión; 30 mil corazones latiendo por un mismo sueño, cantando a una sola voz, llorando de alegría, miedo o esperanza como el 25 de abril de 2015. Que todo eso que sentíamos hace un año y que hoy sienten en Leicester, son las cosas que solo el corazón ve y resulta invisible a los ojos, que nos permitirán seguir adelante en este caminar hacia la Guatemala que soñamos.

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“¿Qué necesitan para triunfar? ¿Un gran nombre? No. ¿Un gran contrato? No. Solo necesitan mantener su mente abierta, mucha energía y correr libremente”

– Claudio Rainieri

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Vuelo bajito por la ciudad... contemplo y comparto lo contemplado. Creo en el amor, busco la verdad, luchó por la justicia y disfruto la amistad; eterno aprendiz, estudiante, amigo, hermano, bata blanca. Tratando de tranformar la eterna primavera.

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