By Lizy Pérez
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Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro
y a veces lloro sin querer.

-Rubén Darío-

La juventud es una etapa llena de energía, de sueños, de ilusiones, de planes a futuro, de idealismos, en fin, es una etapa llena de emociones pero que conlleva decisiones importantes. Ser joven no es una virtud, por el contrario, conlleva una gran responsabilidad.

El pasado 12 de agosto se conmemoró el Día Internacional de la Juventud, el tema de este año fue “Compromiso de la juventud para la acción mundial”, que es un llamado a los jóvenes para que marquen la diferencia y sean parte de los cambios en el mundo.

António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas; en un mensaje que compartió para la juventud, expresó lo siguiente: “Exhorto a los líderes y adultos de todas partes, a que hagan lo posible para que la juventud de todo el mundo, pueda disfrutar de una vida segura, digna y con oportunidades y contribuir en la mayor medida de su gran potencial.”

En Política Nacional de la Juventud 2012-2020, se establece como juventud al grupo de población que
transita desde la adolescencia a la condición adulta, comprendida de los 13 a los 29 años. Por otro lado, según la Convención Iberoamericana de Derecho de los Jóvenes en el artículo 1, se considera bajo las expresiones “joven”, “jóvenes” y “juventud”, a todas las personas nacionales o residentes en algún país de Iberoamérica, comprendidas entre los 15 y los 24 años de edad. El Artículo 2 establece que los Estados Parte de la Convención, reconocen el derecho de todos los jóvenes a gozar y disfrutar de todos los derechos humanos y se comprometen a respetar y garantizar a los jóvenes el pleno disfrute y ejercicio de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales, y culturales.

Según datos del Censo Nacional de Población (INE, 2018), en Guatemala el porcentaje de población entre 15 y 29 años, corresponde al 29% del total de población censada. Otro dato interesante es que la edad promedio del país es de 26.49.  Sin embargo, muchas veces la juventud ha sido olvidada. Se ha relegado a los jóvenes a ser simples espectadores, sin dejar que digan una sola palabra. Se subestima a alguien joven por su edad, por su género, por su raza, por su condición económica, por la poca “experiencia”; olvidando el potencial que podría llegar a tener y las ganas de querer aprender.

Fotografía: Instituto Nacional de Estadísticas

El problema no son los adultos o la edad, el problema es que falta comprender la importancia de un relevo generacional, del trabajo en equipo entre distintos sectores y de brindar a la juventud oportunidades de crecimiento, una educación de calidad y condiciones para desarrollarse plenamente. Cabe resaltar que en Guatemala, el Consejo Nacional de la Juventud (CONJUVE), es la entidad encargada de velar por el desarrollo de la juventud en el país, si bien hay muchas propuestas… la ejecución no siempre es la más apropiada. Este año concluye la Política Nacional de Juventud actual, es importante darle seguimiento a la nueva propuesta que se está generando desde distintos sectores, ya que se va a definir cuáles serán las prioridades para la juventud en los próximos años.

A menudo escuchamos a los adultos decir que nosotros lo jóvenes “somos el futuro del país”, sin embargo, prefiero pensar que más que situarnos en el futuro… nosotros los jóvenes, ya somos el presente del país.

Para empoderar a los jóvenes del presente y del futuro, son indispensables tres cosas:

  • El relevo generacional: pasar la batuta a los jóvenes de una manera progresiva, haciendo del cambio, un proceso de intercambio de experiencias y enseñanzas de quienes ya han recorrido el camino.
  • Formación a la juventud: capacitar a los jóvenes y darles las herramientas para poder aprender.
  • Más espacios en las toma de decisiones: dar mayor voz y voto a los jóvenes en espacios de poder.

La juventud necesita más protagonismo

Como jóvenes debemos reflexionar sobre lo que aspiramos, cómo esperamos ver el mundo en algunos años y preguntarnos cómo podemos hacer un pequeño cambio. Me gusta mucho una frase de Ana Frank que dice: “No quiero haber vivido en vano como la mayoría de la gente. Quiero ser útil o llevar alegría a la gente, incluso a las que nunca conocí. Quiero seguir viviendo incluso después de mi muerte”. Juntos desde nuestros espacios de incidencia, podemos hacer un cambio (y hablo necesariamente desde la política).

Es momento de repensar el futuro que queremos, para trabajar por ello y saber que como jóvenes tenemos la capacidad de incidir, de opinar, de organizarnos, de participar y de ser parte de la toma de decisiones desde distintos espacios. ¡Somos el presente y el futuro!

“No permitas que nadie te subestime por ser joven”

-Pablo-

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Pensando en el cielo con los pies en la tierra de la eterna primavera.

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