By Auxiliares de Investigación
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Oscar Eduardo Ramirez Soto/

Desde la antigüedad el hombre se ha mantenido en una faceta natural llamada formalmente como guerra. Una faceta que simplemente saca las pasiones y acciones más oscuras y tenebrosas de cada humano en el mundo, la misma suena como la regresión a los instintos más primitivos y salvajes. Muchos la excusan como una cuestión fundamental para demostrar el poderío de algún grupo, tribu, colectivo e incluso una nación sobre otra; también la excusan como una solución a problemas históricos o una solución a diferencias territoriales, económicas, culturales, etc.

Con lo anterior descrito surge la pregunta: ¿Verdaderamente la guerra tiene sentido? Puede ser que para algunos sí, para otros no e incluso, para algunos sea ya una forma de vida cotidiana que se percibe como indiferente. En un punto de opinión personal, establezco a la guerra como una cuestión sin sentido y sobre todo banal. Durante mucho tiempo las guerras fueron causas injustas, desleales y sobre todo fuentes generadoras de riqueza para las élites mundiales.

La masificación de la violencia, la violación a los Derechos Humanos, el aprovechamiento del fuerte sobre el débil, son solo algunos de los actos que ocurren en la guerra. Se tiene el conocimiento que durante toda la historia de la humanidad hubo más de mil guerras, pero la elevación de la escalada bélica se formó durante el siglo XX durante la Primera Guerra Mundial. En esta guerra, el hombre sacó su capacidad tecnológica a relucir para ponerla a servicio de la industria bélica y los Estados incrementaron sus gastos públicos para la misma. Obviamente, las armas de fuego ya venían siendo un invento que con el tiempo se fue refinando, pero el salto se dio con la invención de los tanques, misiles, lanzacohetes, armas automáticas de trinchera y de cargo personal.

Miles de hombres, mujeres y niños cayeron en las garras de estos inventos innovadores para la defensa de la persona y el Estado, pero fatales en las manos de personas convencidas de que el accionar violento es una solución a las diferencias existentes. Se pueden poner ejemplos de guerras que fueron simplemente una cuestión estúpida, sin sentido y sobre todo por intereses ideológicos, nacionalistas culturales, religiosos y económicos: La Segunda Guerra Mundial, La GGuerruerra de Vietnam, la Guerra de los Seis días, la Guerra de los Balcanes, la Invasión Soviética a Afganistán, La Guerra del Golfo Pérsico y entre otras más. La lista es interminable para la historia humana, verdaderamente la guerra no es justificable, daña formas de vida y nunca lleva resultados de desarrollo positivo para las naciones que las sufren. Otra cuestión que resulta adecuada preguntarse es la siguiente: ¿Cuáles guerras son justas e injustas? Una cuestión difícil de responder, algunos dirán que existieron guerras justas por defensa nacional, por defensa de sus creencias o conquistas; por otro lado te dirán que fueron justas también porque llevarían paz, democracia, libertad y estabilidad (esto es la mentira más grande del mundo y las superpotencias lo utilizan como su caballo de Troya).

Continuando con el argumento, ahora bien ¿qué guerras son injustas? Pues podrían poner aquellas en donde es más alto el índice de civiles muertos que de combatientes (Los conflictos de Camboya y Laos y la Guerra en Siria), aquellas en donde los combatientes abusan de los civiles y cometen actos atroces en contra de ellos (La guerra del Congo y los Conflictos Armados en América Latina). Y así podría continuar describiendo un sinfín de guerras injustas, pero en general, la guerra es el acto más irracional y deshumanizado que haya existido.

La guerra también tiene un costo muy alto con los soldados que vuelven a sus vidas rutinarias, les afecto en su aspecto físico (personas sin alguna parte del cuerpo o con heridas profundas), los vuelve locos, los endosa en un espiral de paranoia y aislamiento e incluso los lleva al suicidio. Ellos mismo no pueden soportar las cosas horribles que vivieron y/o cometieron por defender un ideal o causa; aquí se ve otra consecuencia de que la guerra si es injusta.

Quiero terminar este escrito con una frase de Michael Walzer plasmada en su libro Guerras justas e injustas.

Un razonamiento moral con ejemplos históricos: “El error que comete el agresor es forzar a hombres y mujeres a arriesgar sus vidas en defensa de sus intereses (…) No existe derecho alguno a cometer crímenes para acortar la duración de una guerra”

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