By José Andrés Franco
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La importancia de la diplomacia antes que tomar cualquier acción radical y armada, reside en la búsqueda de la defensa de los intereses y valores de un país, buscando la forma más pacífica y de acuerdo mutuo. Cualquiera con poca cabeza e imaginación puede comenzar una guerra pero, resolver los problemas por canales diplomáticos, requiere de estrategia e inteligencia.

Es por esta razón que las últimas decisiones de Estados Unidos (EEUU) en política exterior comenzando el 2020, parece que carecen de estos elementos.

Uno de los esfuerzos por resolver parte de las tensiones entre EEUU e Irán, fue el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), establecido en 2015. Este acuerdo fue firmado por EEUU (durante la administración de Obama), Inglaterra, Francia, Alemania, La Unión Europea, Rusia y China.

De forma resumida, el acuerdo buscaba limitar el programa de energía atómica de Irán (programa utilizado para producir armas nucleares), con el fin de levantar sanciones económicas. Llegar a un acuerdo de este tipo, se consideró en su momento como un acontecimiento histórico, porque logró que grandes potencias negociaran y llegaran a una serie de condiciones para detener la producción de armas nucleares, sacando a Irán del aislamiento internacional.

Claro, como cualquier acuerdo que significaba grandes cambios en el escenario internacional, también se presentaron una serie de posturas en contra: desde políticos dentro de EEUU, como el Gobierno de Israel, que presionaban para continuar con la misma política hacia Irán.

Senadores y Congresistas del Partido Republicano siempre se expresaron en contra de este acuerdo. De igual forma Donald Trump, antes de ser candidato presidencial, había expresado su repudio ante este acuerdo y por lo tanto, utilizó como su retórica de campaña, la búsqueda por sacar a EEUU de este acuerdo. El anuncio del retiro de EEUU de este acuerdo en 2018, no fue una sorpresa.

 Después de esta decisión,  la administración de Trump se encargó de escalar la tensión con Irán, hasta llegar al asesinato de Qassem Soleimani.

Una analogía simple para explicar lo problemático de esta decisión. Si en la colonia donde ustedes viven, hay una casa con vecinos que algunos apoyan y que otros acusan de no ser buenas personas. Un día, un miembro de la familia con la que ustedes viven, decide llegar a la casa de estos vecinos y matar a un miembro de esa familia. Obviamente esta acción es impactante porque, a pesar de que estos vecinos estuvieran acusados de muchas cosas, lo ideal es que antes de tomar esta decisión, el miembro de su familia lo hubiera consultado con ustedes y de esta manera encontrar una acción menos radical. Sin embargo, al tomar esta decisión tan radical, cualquier otra acción puede llegar a perder su verdadera intención, y como es de esperarse, la otra familia buscará responder.

Es por esta razón que el asesinato de Soleimani y sus otros acompañantes, es esa decisión radical que más allá de impedir una guerra (como lo dijo Trump), es un acto directo de agresión que abra la puerta a una respuesta y a un conflicto entre EEUU e Irán.

Si la tendencia por parte del gobierno de EEUU era regresar a las sanciones económicas hacia Irán, ¿Por qué no continuar en lugar decisiones tan radicales?

Es por esta razón que las sanciones económicas anunciadas por Trump, después del lanzamiento de los cohetes a dos bases militares con tropas de EEUU en Iraq (por parte de Irán), se siente tan extraño y tan poco consecuente a su retórica. Trump se vio en una situación en donde el contexto lo obligó a pensar como un presidente de una potencia mundial, y no un egocéntrico niño jugando a bombardear.

Sacar la carta de la diplomacia después de llevar a cabo una acción militar como esta, brindará para muchos, la percepción de una administración estadounidense que tuvo que ceder por sus errores. Y más allá del impeachment, esta situación sí llegará a golpear de forma electoral a Trump, porque ha basado su imagen como un líder y empresario exitoso pero, esta vez tendrá que ceder.

¿El acuerdo de Obama no estaba tan malo verdad Donald?

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Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad Rafael Landivar, me considero inesperadamente diferente y no me gustan las limitaciones que evitan expresarnos. Me gusta vivir para aprender y aprender para vivir.

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