Byron Morales Dardón/Director Instituto de Investigación y Proyección sobre el Estado (ISE)/

Recién se conmemoraron 20 años de la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera. El Estado democrático al servicio del bien común ahí pensado y la intención de sentar bases para cambios más profundos, se diluyeron en el periodo que siguió a 1996. Múltiples factores y fuerzas de poder confabularon contra la transformación social, económica, política y cultural comprometida, retrasaron un posible pacto social para la redefinición del Estado y contribuyeron al giro completo hacia un modelo de desarrollo neoliberal y agroexportador sustentado en la expoliación de la naturaleza y la explotación de la población trabajadora.

Hoy, el diseño institucional del Estado, su relación con la sociedad y su acción pública exhiben dinámicas heredadas de las viejas prácticas políticas y de las élites tradicionales, determinantes en el funcionamiento del sistema político. Son materia de la reconfiguración cooptada del Estado, producto del impacto de las actividades ilícitas de grupos legales y de redes criminales en la sociedad y en sus valores, del vínculo de esos grupos con los marcos institucionales, y de su influencia en las relaciones económicas, políticas y en los ámbitos de actuación estatal. Por eso, no fue casual que el Ministerio Público y la CICIG iniciaran investigaciones contra la corrupción en el gobierno central, en la administración de justicia y en las operaciones de empresas privadas y grupos ilegales y la persiguieran penalmente.

Por otro lado, el Estado no es un ente estático, sufre cambios en sus medios y usos.

Su institucionalidad responde a dinámicas de disputa interna en las instituciones y entre actores dominantes y subalternos (fuerzas sociales en lucha) por su control, o bien, por obtener materia institucional a través de leyes, reglamentos, reconocimiento político de derechos, financiamiento, políticas públicas y acción pública. Pero en su esencia, el Estado guatemalteco es el mismo desde su concepción y en la idea colectiva sobre él. Es decir, a pesar de las variaciones de forma –perceptibles o no–, aún prevalece su naturaleza clasista, patriarcal y racista, y el carácter colonial y fascista de los intereses que protege.

Su rostro actual es el de un Estado neoliberal cooptado por grupos políticos y de capital, legales e ilegales. En su descomposición política e institucional resuena la razón instrumental en favor del capital y del mercado, la corrupción, la pérdida de la ética en la función pública, la precariedad de los servicios públicos esenciales y el languidecimiento de las políticas sociales.

El carácter y sentido del Estado y la democracia formal vigente están cuestionados: por un lado, por su incapacidad de garantizar bienestar y derechos a sus ciudadanos y de reflejar su composición plural étnica y cultural; por el otro, debido a su papel como mecanismo de gestión del capital y de los intereses de las clases dominantes.

La reflexión anterior incita a concebir como indispensable la redefinición del Estado y a establecer la ruta protagónica y participativa hacia una nueva era democrática, plurinacional y multisectorial por la vía política. Actualmente hay procesos, debates y propuestas populares y multisectoriales de refundación y un desafío: la articulación de las luchas sociales y contra-hegemónicas con otros actores, como los movimientos urbanos del 2015.

Esto inspira las áreas de investigación del ISE. Entre otras, el proceso de formación del Estado, el papel de los poderes regionales y los actores dominantes que lo tienen cooptado, los mecanismos institucionales que atienden la demanda social en un contexto neoliberal, las luchas contra-hegemónicas y la configuración de sujetos que encabecen la refundación del Estado democrático, las rutas posibles para lograrlo y el papel de la Constitución. Son parte del objetivo estratégico de formular una propuesta interpretativa que aporte a la construcción de nuevos cimientos de una relación entre el Estado y los pueblos de Guatemala.

 

Imagen :Archivo Intrapaz, 2012.

Compartir

Otros artículos de interés